Catch Me If You Can (2002)




Director: Steven Spielberg

Duración: 141 minutos

País: Estados Unidos / Canadá

Elenco: Leonardo DiCaprio, Tom Hanks, Christopher Walken, Martin Sheen, Nathalie Baye, Amy Adams, James Brolin, Brian Howe, Frank John Hughes, Steve Eastin, Chris Ellis, John Finn, Jennifer Garner, Nancy Lenehan, Ellen Pompeo, entre otros.

" La historia real de Frank Abagnale Jr. quien antes de cumplir los 19 años había estafado por millones de dólares a través de cheques sin fondos a algunos bancos, además de hacerse pasar por piloto de la aerolínea Pan Am, médico y abogado que ayudaba al Fiscal de Distrito."

Durante cinco años en la década de 1960, Frank Abagnale Jr. (quien nació en abril de 1948) puso en jaque al FBI debido a su talento innato para cometer fraudes fiscales. Falsificó cheques por un valor total de 2.5 millones de dólares en alrededor de 26 países. Y todo esto siendo simplemente un adolescente.
El padre de este muchacho (y quien le heredó el mismo nombre) interpretado en la cinta de manera digna por Christopher Walken, siempre repetía a su hijo aquella parábola de los dos ratones que cayeron en una cubeta de crema usándola como símbolo de las dos actitudes antagónicas presentes en el ser humano ante la adversidad; en primer lugar, aquella del cobarde ratón que muere resignado, ahogándose en la cubeta, y por otro lado la del ratón que nunca abandona la lucha y de forma decidida moviendo con agitación sus articulaciones con tanta valentía y terquedad que al final logra salir del problema, convirtiendo la crema en mantequilla y deslizándose hacia fuera de la cubeta.
Así que, cuando el matrimonio de sus padres cae en la rutina y deciden separarse, el joven Frank decide apartarse para ir hacia adelante, siempre emulando los agotadores esfuerzos de aquel segundo ratón luchador, optando por el camino del engaño.
El director nos brinda una historia que refleja un problema social muy profundo y que es ciertamente muy actual: el desmoronamiento de la familia como grupo de contención, donde se dan las pautas para incluirse dentro de ese sistema superior que es la sociedad. Sin perder de vista que este discurso hay que buscarlo en un nivel de análisis más profundo, ya que la cinta da la impresión de ser una comedia liviana que está para entretener y que provoca serios problemas a la hora de descomponerla, sobre todo si al principio te señalan que está inspirada en una historia real.
Ahora bien, si somos realistas, nuestro diario acontecer en el mundo tal y como están articuladas las cosas es muy aburrido. Reglas por aquí, leyes y pautas por allá, obligaciones y responsabilidades por todos lados. Todo está preparado desde la cuna para que se pertenezca al engranaje que hace mover un poco más la rueda que es el sistema, aunque se trata en realidad de un movimiento ficticio ya que lo que se pretende es que todo permanezca estático, y mientras nos hacen creer que formamos parte de algo, se nos va evaporando la juventud, la rebeldía, la creatividad y vamos perdiendo casi por completo la capacidad de decisión y por lo tanto también queda prácticamente anulada nuestra personalidad. 
Por eso, lo que realiza Abagnale en algún sentido es simplemente esquivar la rutina robótica que nos inmoviliza y sentir en la medida de lo posible la atracción de las múltiples variantes que nos ofrece la vida torcida, allí donde podemos ser lo que queremos lejos de la monotonía, la esclavitud, el tedio y la alienación, donde todo sabe mejor y cualquiera puede sentirse realmente vivo. Y también, según la película, los motivos de Frank por los que hace lo que hace se centran no sólo en intentar hacerse rico fácilmente, sino también en recuperar lo que su familia perdió, tanto económica como emocionalmente, intentando unir las piezas del rompecabezas que se fracturó en su época adolescente. Es una especie de resarcimiento contra la administración pública y los bancos que arruinaron a su familia y no les ayudaron en los peores momentos.
Sin embargo, en el aspecto puramente cinematográfico, es otra de las comedias ligeras y para mi gusto poco memorables de Spielberg, de esas que le gusta filmar en sus períodos de transición entre sus obras serias. Lo cual por supuesto está muy bien. Desde luego que es provechoso que un director se atreva a intentar con registros variados y que no siempre aspire a lo más alto. Spielberg puede permitírselo, porque ya ha demostrado y continúa demostrando su enorme capacidad para estremecer, conmover y asombrar. De vez en cuando le atrae sumergirse en proyectos menos ambiciosos, persiguiendo únicamente el objetivo del puro entretenimiento del público. Es una faceta que lo ha acompañado desde sus inicios y que la verdad sea dicha, tampoco se le da mal.
Aunque en esta oportunidad me decepcionó más de lo normal. En términos generales yo rescataría las actuaciones de ambos protagonistas, la ambientación, cierto ritmo y me parece que no tiene nada más que ofrecer. De hecho, no debería ser ni comedia, ni drama, ni thriller, pues el relato de la vida de Abangale sólo es un conjunto de aventuras (por llamarlas de algún modo) barnizadas de manera sutil con un sentimentalismo que no me convence. En pocas palabras, aquí no hay risa, ni conflicto, no suspenso, ni nada.
Reconozco que es entretenida y que pese a contar con 140 minutos de metraje, no me aburrió. Sin embargo, la tremenda simpleza y cierta indulgencia con la que se aborda la biografía de este singular personaje, estafador y ladrón, resulta a la postre ofensiva. Por lo menos a mí no me agrada. Y no tiene nada que ver con que se dedique al delito, incluso se puede admirar su inteligencia y desenfado ante la vida, sino porque según el mundo recreado por Spielberg en esta ocasión no existe la capacidad de hacer alguna clase de juicio moral por parte de alguno de los involucrados. Por ello, esta obra es hasta cierto punto, mejor como conjunto de lo que es la suma de sus partes.
Apunte: Todo aquello del comienzo de la cinta que envuelve a los franceses y todo el resto de la misma que está relacionado con ello me parece una estupidez. No sé si es racista por desconocimiento (como muchas de las formas de retratar al mundo de los gringos) o es simplemente intencionado, pero no lo soporto, me parece un insulto lamententable.

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