Room (2015)




Director: Lenny Abrahamson

Duración: 118 minutos

País: Irlanda/ Canadá

Elenco: Brie Larson, Jacob Tremblay, Sean Bridgers, Wendy Crewson, Sandy McMaster, Matt Gordon, Amanda Brugel, Joe Pingue, Joan Allen, Zarrin Darnell-Martin, Cas Anvar, William H. Macy, Jee-Yun Lee, Randal Edwards, Justin Mader, entre otros.

" Después de que el niño de cinco años de edad llamado Jack y su madre se escapan del cuarto diminuto en el que vivían, que además ha sido el único lugar que Jack ha conocido en su breve existencia, el niño hace un emocionante descubrimiento."


Esta película es un regalo para un cinéfilo, y sin duda una de las mejores películas del año pasado. Esta obra es una sorpresa, en el mejor de los sentidos. Yo soy de los que suelen quedarse impasible ante esas películas que la mayoría de la gente considera emotivas. Es algo que ni me enorgullece ni me avergüenza, simplemente es así. A estas alturas de mi vida, soy bastante difícil de emocionar, y casi todas las películas que suelen ir por esa línea me parecen sensibleras, ñoñas o en el mejor de los casos manipuladoras. Rara vez me encuentro con alguna joya, alguna excepción a todo ello, y aún es más raro que me golpee con tanta contundencia y con tanta aparente facilidad desde el minuto uno.
Esta cinta lo ha hecho, y de qué manera, y llevo todo el día preguntándome por qué. 
¿Por qué ha conseguido lo que otras tantas han intentado hacer sin éxito? Y hablo por mí, claro está. Muchos tal vez tengan la oportunidad de verla y piensen lo que yo suelo pensar sobre el resto: sensiblera, ñoña o manipuladora. Como sea, en este caso, yo no soy uno de ellos.
Reconozco que cuando veo una película como esta, me enojo un poco. No por ella en sí, por supuesto, sino por muchas de las otras. Es decir, todas aquellas que tienen presupuestos desmesuradamente grandes para guiones que no serían dignos de un simple capitulo de una serie mediocre de televisión. Esta cinta, por el contrario, es una producción pequeña (en presupuesto), pero interesante. Por muchos motivos. Pero el más significativo es que demuestra todo lo que se puede conseguir cuando se cuenta con un guión atractivo, un director talentoso y finalmente tener un elenco brillante y comprometido.
Esta cinta podría analizarse desde un enfoque técnico y formal y probablemente saldría más perjudicada, sin embargo estoy convencido de que ello sería una equivocación. Si uno se enfoca particularmente en el aspecto cinematográfico, no hay grandes ni innovadores movimientos de cámara o ambiciosos planos secuencia. Si que hay un montaje tenso y vibrante (especialmente en la primera mitad) y un gran diseño de la habitación, que se convierte para los protagonistas en un microcosmos elaborado al detalle, con un aire viciado y sofocante y un austero uso de la iluminación. Los diálogos no son profundos, existenciales o particularmente ingeniosos, pero los monólogos interiores de Jack desprenden ingenuidad y una entrañable y trágica inocencia.
No hay nada pretencioso ni melodrama en ella, y si los hay, yo no alcanzo a percibirlos de esa forma. Por otra parte, la banda sonora es sencilla, pero está empleada de manera adecuada, con buen gusto y no es utilizada de manera excesiva o reiterada.
La construcción de los personajes no es pintoresca o reformadora, pero sin duda que es profunda. Esa mujer no es una madre perfecta. Ella también se estresa, se altera, se enoja, grita y se desquicia, mas quiere y protege a su hijo por encima de todo, como cualquier madre. Y por el otro lado, Jack no es un querubín adorable salido de algún programa de Disney Channel. Este niño se asusta, es emocional, le encantan los berrinches y se plantea cuestiones cuando se sale de lo que él entiende como normal. 
Es feliz en la habitación, porque no conoce otra cosa. La dinámica que se genera entre ellos soporta toda la película desde el principio hasta el final. 
Es genuina, pura, cálida, sutil y alejada de gesticulaciones exageradas. Está llena de matices y veracidad, contando con una tridimensionalidad que se multiplica gracias al trabajo superlativo de los dos actores protagonistas, que dejan la piel en sus papeles y consiguen que el espectador se comprometa con un guión inteligente y que en su mayor parte huye con bastante dignidad de la sofisticación, aspecto que es bastante plausible dado el carácter de la historia.
Con una narrativa muy potente que se conforma y desarrolla notablemente, siendo mucho más diversa de lo esperado (pues combina suspenso criminal con drama intimista muy profundo y matizado en diversas vertientes) y poderosas alabanzas simbólicas de un gran talento audiovisual hacia el mundo, la esperanza y la vida. El guión resulta inteligente, distinguido y apreciable. Es prudente, sutil, desgarrador, enigmático, empático, delicado o brutal justo cuando tiene que serlo. La propia escritora del libro en la que está basada la cinta y que adaptó su propia novela en el guión trata la historia con tacto, con cuidado, con madurez, con astucia y una sutileza tan íntegra como desgarradora.
En algún sentido la creación de Abrahamson es una obra repulsiva por mostrar la humillación humana, la maldad y el extravío de esta infame criatura que se hace llamar ser humano. Es con esta clase de producciones que el cine encuentra la ocasión de ser el testimonio de un horror humano indescriptible en el mundo civilizado en donde se supone que la sociedad está varios escalones por encima del llamado tercer mundo que habita degradado. El hombre perverso esconde una mente dañada y no es un asunto de geografía o cultura.
Aunque se presume que la autora se basó en el caso real de Elizabeth Fritzl, que permaneció encerrada en un sótano en Austria por decisión de su padre durante 24 años. Una cinta que desborda originalidad y que cuenta con un aire nuevo del que últimamente no respira el cine: ese aire que nos hace sentir vivos y parte de una historia que vivimos a través de los ojos de Joy y la magia de Jack, con los que queremos gritar al unísono, personajes que tras cada visionado, vuelven a nacer.

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