King Crimson - Epitaph




Veni, vidi, vici (Vine, vi, vencí) De esa manera se expresó Julio César después de conseguir la victoria en una batalla de manera rápida y contundente.
Veni, vidi, reliqui confusa (Vine, vi, me fui confundido) Así debería clamar el epitafio del Hombre Esquizoide del siglo XX. 
¿Por que me refiero al ser humano del siglo pasado y no al que habita en este siglo que apenas transcurre? Básicamente porque el hombre actual es aquejado por toda clase de penurias que no tienen nada que ver con lo ocurrido en la centuria pasada. Y porque el tema de la canción que discutiré en esta ocasión tiene que ver más con ese asunto en particular. Una creación que pertenece al célebre álbum lanzado en 1969 In the Court of the Crimson King de la banda de rock progresivo King Crimson y que en cuanto a temática está emparentada con la pista que abre el álbum 21st Century Schizoid Man. Una obra que en su letra dibuja con distinguida precisión una completa distopía. Uno de esos retratos de la sociedad que la muestran de una manera indeseable, despreciable o simplemente aterradora. Un concepto que es todo lo contrario al término que fue acuñado por Tomas Moro en su obra más conocida Utopía en donde se mostraba el modelo para una sociedad ideal con niveles mínimos de crimen, violencia y pobreza.
La canción nos habla en aquella sociedad ficticia por ejemplo de la existencia de profetas. Esos mensajeros humanos inspirados por Dios que han abandonado la tarea que les había sido encomendada; de tal manera que al desatender su estupenda labor han dejado el importante anuncio en un mal estado. Así que, esto ha provocado que los instrumentos de la muerte sean exhibidos y honrados al mediodía. 
Tan pronto como esto empieza a ocurrir, cada hombre se encuentra tan fracturado en su propia alma, por lo cual el sueño, el momento en el que debe descansar deberá esperar por un momento o tal vez una eternidad. 
Desde entonces el día se convirtió en una especie de resistencia taciturna en la que lo único que realmente importa es mantenerse de pie, perseverar, resistir, aguantar y así conseguir sobrevivir.
Más tarde, en silencio todos se preguntan: ¿Nadie aparecerá y nos mostrara el camino para triunfar?
A consecuencia de ello, desde el nacimiento hasta la muerte las horas que avanzan una tras otra se parecen más a otra clase de vida. Los minutos son plantados y regados (esto es planificados y dirigidos) por aquellos quienes comprenden y dominan a los individuos y a su vez son conocidos por esa misma gente, una masa con un gran poder. 
Sin embargo, cuando no hay reglas, qué o quién sabe realmente lo que motivó o lo que engendró ese lugar cruel y vicioso en el que habitan. Todo ese mundo que está siendo guiado por aquellos poderosos, por los crueles y los malvados.
Es por eso que al momento de salir por esa segunda puerta de hierro el hombre esquizoide del siglo XX predice que al final solo habrá confusión. Es decir, en su propia carne ha ganado la mezcla de bien y mal que respira en su experiencia. Mientras tanto habrá que arrastrarse (en este sujeto todavía existe un pequeño e indefenso nene) a través de un camino seco y áspero. 
Pero se pregunta, si lo hago ¿a dónde iré? ¿a otro lugar? ¿arribaré a un nuevo lugar? ¿Será posible que exista un lugar donde la risa es posible? 
Finalmente ese camino que apenas vislumbra, se percibe como un lugar de llanto. Un sitio al que todos van solamente para recibir con resignación toda clase de daño posible. De esa manera advertía la salvación el hombre esquizoide del siglo XX.
Hoy en día, los chicos y chicas del siglo XXI han cumplido diecisiete años y me pregunto, ¿han probado algo nuevo? ¿han sido testigos de algo diferente? ¿han demostrado que esto puede cambiar? Quizás todo se trate de algo tan simple como reparar aquellos muros donde los profetas escribían en el pasado. Y buscar, tratar de encontrar a Aquel que hablaba a través de ellos.
Para concluir, esta canción a mi entender discute la desesperanza de la sociedad y cómo aquellos conformistas estaban llevándolos a todos por el camino equivocado. En aquel entonces los profetas soñaban con una sociedad ideal y los hombres remisos y los niños de la luna trataban de arrastrarse por ese camino que estaba siendo destrozado por la sociedad moderna. A saber, los políticos, la guerra, todo el caos.
Sin embargo, el tono de pesimismo crece cada vez más ya que el camino es cada vez más dificil de recorrer, es complicado arrastrarse y puede desaparecer eventualmente si las cosas progresan de esta manera.
La primera parte de la canción se trata de romper con todas las tradiciones y la manera en que esto suscitará la evidente caída de la sociedad. Es decir, gente que vive en el infierno que ellos mismos crearon. Por esa razón, nadie está dispuesto a expresarse porque será linchado, y todo el mundo mira para otro lado. O mejor dicho el silencio ahoga los gritos.
En mi opinión, la primera parte del segundo verso es acerca del comienzo de los tiempos cuando este universo fue creado por dios (supongo), a partir de ahí la gran inmensidad de la (nuestra) realidad se ha simplificado a una corriente que está en contra del intelectualismo.
El coro está escrito en primera persona. Este mortal percibe todas las fallas, los defectos y las maneras tan desordenadas de comportarse de la sociedad, esto gesta en su interior una enorme confusión y por lo tanto desea morir pronto. En consecuencia, lo único que desea mostrarle al resto del mundo por escrito es que solo era un hombre confundido.
Al día siguiente llorará por todo el mundo y luego morirá.
Un poco depresivo, ¿no? 
Aunque, yo también aspiraría a que mi epitafio dijera que viví confundido.

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