Stand by Me (1986)


Director: Rob Reiner

Duración: 89 minutos

País: Estados Unidos

Reparto: Wil Wheaton, River Phoenix, Corey Feldman, Jerry O'Connell, Kiefer Sutherland, Casey Siemaszko, Gary Riley, Bradley Gregg, Jason Oliver, Marshall Bell, Frances Lee McCain, Bruce Kirby, William Bronder, Scott Beach, Richard Dreyfuss, entre otros.

" En un pequeño pueblo de Oregón, cuatro jóvenes amigos salen del lugar en busca de un muchacho desaparecido. Jugando a ser héroes, el sentimental Gordie, el rudo Chris, el extravagante Teddy y el miedoso Vern se encaminan en medio de un ambiente hostil en el que deberán valerse por sí mismos."

Es una película excepcional en varios sentidos. Se basa en un relato de Stephen King, un relato casi autobiográfico en el que él quiso transmitir la época en la que conoció lo que verdaderamente era la amistad, es decir el infinito tesoro y fuente de felicidad que ella significa. Partiendo de esa historia corta, el director construyó esta cinta profunda y a la vez sencilla, ya que es drama y comedia, es alegría y tristeza. Es todo un tratado sobre la amistad.
Los jóvenes actores dan lo mejor de sí mismos en sus interpretaciones, por ello hay muchas escenas que consiguen darle a los protagonistas una expresividad casi asombrosa. También destaca la banda sonora, donde podemos escuchar una de las adaptaciones instrumentales más hermosas del clásico de Ben E. King "Stand by Me", adaptado por el gran Jack Nitzsche.
Es una obra llena de momentos maravillosos. Por ejemplo, aquel en el que los protagonistas se sinceran, dejan por un momento las diversiones de la infancia y se cuentan sus problemas, tienen su primera experiencia fuerte de amistad; ambos se confiesan que necesitan del compañerismo y cariño del otro, puesto que eso les brinda una fuerza especial, una unión indestructible que les hará superar todo lo que venga. Hay una frase espléndida que le expresa a su amigo, quien luego sería escritor: "Y algún día, cuando te quedes sin argumentos, sin material, podrás escribir sobre nosotros...".
Son dos simples adolescentes que a esa corta edad conocen con profundidad el valor de los amigos, de ese misterioso sentimiento de unidad que es eterno y que si es real, ese sí puede durar para toda la vida.
Es un filme en el que, a través de los distintos momentos y aventuras por las que van atravesando los niños, se va notando como va creciendo en altura y en intensidad la camaradería que los une; poco a poco, en la mejor etapa de sus vidas, van comprendiendo lo que es la amistad. Los cuatro amigos recorren muchos kilómetros a pie y dormirán a la intemperie, para encontrar a un niño muerto. Vivimos sus experiencias, sus dudas y sus temores y nos sentimos identificados con la infancia y con las amistades irrepetibles; aquellas en las que sólo importaba jugar y pasarla bien. Se enfadarán, se reirán y se reconciliarán, porque al fin y al cabo son niños que buscan ser adultos, pero no son más que unos mocosos asustados.
La magia que tiene la realización de Reiner es que está rodada como si el propio director fuera un niño, y por ello hace cosas de niños. Tal vez sea en cierto modo muy moralista, pero sinceramente esto no afecta al producto final, es un dato que poco importa en una película tan cargada de nostalgia puramente ochentera.
El reparto es maravilloso. Sólo Wil Wheaton pasa hoy por hoy, por desconocido, aunque aquí interpreta un papel magnífico. Además de los cuatro novatos protagonistas, se hallan rostros conocidos como Kiefer Sutherland y John Cusack.
En definitiva, un reparto muy acertado y una historia enternecedora.

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