La insufrible reunión oligofrénica de unos cuantos tartufos en torno a un onomástico

Hace algunos días escuchaba a un director de cine dedicado principalmente a la animación, disertar sobre lo que para algunos es un proceso complejo y para algunos otros (como yo) una tarea sencilla de llevar a cabo. Me refiero al proceso creativo.
En su caso para posibilitar la creatividad se había percatado a lo largo de los años que únicamente requería de una simple reunión con los amigos, en la cual los principales objetivos eran comer, beber y charlar. Posteriormente venía una tertulia en donde discutían sus proyectos, esto daba pie a una retroalimentación, de esa manera las ideas comenzaban a fluir e iban tomando forma.
En el mío (caso) no había apreciado hasta el día de hoy, que vengo a este café justo porque aquí me hallo en un ambiente idóneo para desarrollar mis ideas y plasmarlas. Lastimosamente hoy ese entorno apacible se está viendo interrumpido por un hato de reses que celebran un evento que para mí es insignificante. Lo peor de todo es que a algunas de esas mencionadas bestias, tengo el disgusto de conocerles. Tres o cuatro fueron compañeros en la destacada Facico. Cabe hacer notar que 'destacado' es un eufemismo cuando se trata de la facultad.
Reconozco que la gente tiene derecho a festejar lo que le venga en gana, sin embargo aún no logro entender ese morboso afán de querer hacer participes a los demás concurrentes en sus verbenas repletas de simulación, carcajadas a gritos, vitoreos estridentes y alegría fingida.
Para "amenizar" la velada no pueden faltar los insufribles bohemios, que cuentan en su enorme catálogo con 15 canciones de grandes clásicos como: Arjona, Elefante (al que confunden gracias a su torpeza con Reyli), Juan Luis Guerra, Gianluca Grignani y en estos instantes estamos esperándoles ansiosos, escucharles tocar los infames acordes de Enrique Bunbury (alías hijo putativo del niño de Linares) además de algo que denominan "rock en español". Mientras no sean melodías de bandas de rock duro como Panda, Nikki Clan y Moderatto, podré dormir con cierta paz, la que nunca he logrado alcanzar en mis 27 años de vida.
Aquí es cuando me surge la siguiente interrogante: ¿por qué estos malditos vagos no aprenden a tocar música de una vez por todas? Cualquiera puede tocar una guitarra afirmaba Thom Yorke hace más de diez años, lo que no es difícil de lograr si ese aprendizaje proviene de fuentes como 'guitarra fácil' o 'la cuerda.net'.
¿Cuándo podremos tener el honor de que nos deleiten en un café con melodías de Led Zeppelin, Radiohead, T.Rex, Metallica, Pink Floyd, Soda Stereo, Coldplay, Black Sabbath, Depeche Mode, AC/DC, Queen, Guns 'N Roses, o ya para no vernos demasiado exigentes los descollantes Caifanes?
Mientras tanto nos seguiremos soplando los manotazos en los bongos, voces más desafinadas que los cantantes de camión urbano, y un incipente rasgueo en la guitarra.
¡Por Favor! Rigo Tovar, ¿rock en español? Si este hombre incitaba a nueve de cada diez empleadas domésticas, en todas sus fantasías húmedas por la noche. Lo cual demuestra que aunque los cuadrúpedos aquí reunidos escogieran sus mejores atuendos, eso no les quita ni lo brutos ni lo tartufos.
La mejor inspiración que me ha llegado hasta el momento, es buscar algún cubierto y acomodarlo en el cuello de uno o varios comensales a modo de paliativo para aliviar el sufrimiento que me provoca esta tortura.
Compréndanlo ahora y abran bien los ojos porque no pienso repetirlo: La trova está muerta, su innegable decadencia y su falta de argumentos la enterraron hace mucho tiempo en el mismo cementerio de ilustres perdedores en el que habitan varios grupos de pop.
No obstante de su defunción,los amantes de ese extinto género y quienes lo ejecutan sobre un escenario sólo demuestran una incapacidad de ver más allá de su guitarra, de los versos de Silvio y Pablo y obviamente sus propias narices.

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