In the Name of the Father (1993)




Director: Jim Sheridan

Duración: 133 minutos

País: Irlanda/Reino Unido/Estados Unidos

Reparto: Alison Crosbie, Daniel Day-Lewis, Philip King, Emma Thompson, Nye Heron, Anthony Brophy, Frankie McCafferty, Paul Warriner, Julian Walsh, Pete Postlethwaite, John Lynch, Beatie Edney, Saffron Burrows, Mark Sheppard, Jamie Harris, Don Baker, Stanley Townsend, Corin Redgrave, Gerard McSorley, Philip Davis, Tina Kellegher, Peter Howitt, Sean Lawlor, Bosco Hogan, John Benfield, Frank Harper, Jer O'Leary, Paul O'Grady, entre otros.

" Belfast, años 70. Gerry es un vándalo que no hace nada de provecho, para disgusto de su padre Giuseppe, un hombre tranquilo y educado. Cuando Gerry se enfrenta al IRA, su padre lo manda a Inglaterra. Una vez allí, por caprichos del azar, es acusado de participar en un atentado terrorista y condenado a cadena perpetua con "los cuatro de Guildford". También su padre es arrestado y encarcelado. En prisión Gerry descubre que la aparente fragilidad de su padre esconde en realidad una gran fuerza interior. Con la ayuda de una abogada entregada a la causa, Gerry se propone demostrar su inocencia, limpiar el nombre de su padre y hacer pública la verdad sobre uno de los más lamentables errores legales de la historia reciente de Irlanda."

Por ahora, me gusta hacerle estas crónicas o críticas o como se les quiera nombrar a las películas un día después de haberlas visto. No es porque en los minutos siguientes de haber concluido la función no tenga ganas de escribir (que también puede ocurrir) ni sepa del todo que decir (que es probable). Dejo un tiempo para que se solidifique la película y pensar detenidamente que decir de ella. Con esta obra, he dejado un par de días, y es que mi concepción de la cinta iba cambiando mientras pensaba más en ella. 
Todo aquí se trata de libertad y justicia. Me parece que cualquier lucha es poca en ese sentido, siempre y cuando se trate de defender estos dos valores fundamentales para cualquier ser humano.
La película de Jim Sheridan nos ofrece una visión bastante cruda sobre la realidad que tuvieron que afrontar un grupo de jóvenes irlandeses que no se dedicaban a nada en la vida, y aunque ocasionalmente robaban alguna chatarra, realmente no le hacian nada malo a nadie. Sin embargo en aquellos tiempos el IRA se divertía poniendo bombas y matando inocentes en el Reino Unido, y ellos eran irlandeses, y por ello fueron juzgados injustamente a ojos de unos "iluminados" por la verdad y la justicia.
Sorprende la frialdad y crudeza de algunas escenas, los interrogatorios por ejemplo, escenas difíciles de olvidar sin duda alguna y que como espectadores nos hacen tomar conciencia de que hasta los países que aparentan ser lo más democráticos y tolerantes pueden ser, en ocasiones, los más dictatoriales y los más intolerantes.
Formidable interpretación a cargo de un fabuloso Daniel Day-Lewis que, tras cada proyecto suyo que veo, se va superando con enorme carácter y maravilloso porte. Aquí interpreta a un tipo que, tras ser acusado injustamente por un atentado que no cometió, es encarcelado junto con su padre y unos cuantos supuestamente implicados más, provocando así que nos muestre su faceta más desagradable, la faceta de un muchacho que parece ser, hace mucho tiempo dejó de depositar su confianza en los demás, y ahora vive a su modo, alejándose de todos aquellos que en algún momento le ocasionaron algún daño o que ahora sea por un motivo u otro, intentan prestarle ayuda, y ello queda demostrado en sus decisiones, pues parece que siempre decide tomar de manera impulsiva el camino incorrecto, en lugar de escoger la vía más reflexiva y conveniente.
En ese sentido, decir simplemente que esta cinta es un relato tan crítico como corrosivo hacia cualquier sistema sería quedarse en un plano superficial, pues además de todo ello nos topamos como espectadores con una historia de superación y perdón, un relato donde nuestro joven y aguerrido protagonista nunca ha sentido la calidez de su padre como el lo hubiera deseado, y esas heridas finalmente son las que duelen más.
Sentando esas bases, Sheridan elabora un relato sensible y eficaz sobre un padre que, a medida que pasan los años, va recuperando a su hijo gracias a las experiencias vividas dentro de la cárcel y nos muestra con altas cargas dramáticas la evolución de la relación entre ambos, detallando minuciosamente una historia tan cruda como desgarradora.
El reparto lo completan la grandiosa Emma Thompson (de escasas apariciones en la narración) y la expresión serena de Pete Postlethwaite, que ejecuta con arte y perfección su personaje, aunado a una realización que no descuida ninguno de sus aspectos formales, ofreciendo una crítica que no peca de maniquea y un retrato que no cae en los excesos más sensibleros, a pesar de contener algún que otro momento que en manos de cualquier otro director, hubiese resultado fatal o incluso hasta desastroso.
En definitiva, estamos ante un claro ejemplo de como realizar cine comprometido y con sentido sin arrastrarse entre las bajezas que cada día predominan más en el cine, y que sólo atienden a la lágrima fácil y los vagos estereotipos.
En fin, quisiera dedicar esta crítica a todas aquellas personas que han sido injustamente juzgadas y encarceladas por las marionetas de quienes manejan el sistema. Supongo que algunos no valoramos nuestra libertad (que es el valor más importante con el que contamos) hasta que aparece alguien que se cree con derecho a quitárnosla y lo consigue.
Un grito a pleno pulmón por la libertad y contra el terrorismo.

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