The Outlaw Josey Wales (1976)



Director: Clint Eastwood

Duración: 135 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Clint Eastwood, Chief Dan George, Sondra Locke, Bill McKinney, John Vernon, Paula Trueman, Sam Bottoms, Geraldine Keams, Woodrow Parfrey, Joyce Jameson, Sheb Wooley, Royal Dano, Matt Clark, John Verros, Will Sampson, entre otros.

" Guerra de Secesión. Tras el asesinato de su familia por soldados yanquis, Josey Wales, un granjero de Missouri, se une a los guerrilleros confederados que siguen luchando contra la Unión, incluso después del fin de la guerra."

Hay actores a los que se les nota el narcisismo a varios metros a la redonda, como si estuvieran encantados de haberse conocido o ser ellos mismos, uno de los ejemplos más claros de ello sin duda es Clint Eastoowd. Como Actor, nunca dejó de interpretarse a sí mismo; como Director, raras veces ha dejado de manifestar su amor hacia sí mismo y a su forma de pensar. 
Naturalmente, cuanto mejor te caiga "Don Clint", más posibilidades existen de que te encanten sus películas. Pero lo que si queda claro, es que él y su cine son términos que no se pueden separar.
La primera gran película de Eastwood es esta sin lugar a dudas, aunque ya anteriormente había dado muestras de su enorme calidad detrás de la cámara. Pero es aquí cuando podemos manifestar abiertamente que Clint se estaba convirtiendo en el director de verdad que realmente sabe lo que hace y en que momento se tiene que hacer.
En realidad bastaría un análisis de sus westerns para observar el proceso de depuración por el que ha pasado el cine de Eastwood a lo largo de los años. Un cine cada vez más depurado, más sencillo y elegante, más poético y también más oscuro y trágico.
Eastwood según lo que he oído y leído al respecto nunca tuvo una relación especialmente buena con el director Sergio Leone, aunque tampoco se ha demostrado que llegara a ser del tipo tormentosa. Con Don Siegel fue muy diferente, con él se sintió plenamente identificado y siempre lo consideró su padre cinematográfico. 
Esta película contiene los elementos de los tres antes mencionados: el humor de Leone, la puesta en escena de Siegel y la dirección sobria de Eastwood que mantiene hasta la actualidad.  
La película es uno de esos ejemplos claros de cine que requiere mucha simpatía activa por parte del espectador. El protagonista es uno de esos clásicos tipos fríos que tanto abundan en el género de los machos. Su función en la película por supuesto consiste en limpiar el mundo de basura, salvar gente y soltar frases inteligentes mientras sostiene algo en la boca. Esto es divertido si te gustan los llaneros solitarios de historieta como Josey Wales y no te pones demasiado exigente, o lo que resulta ser lo mismo y no le pides demasiada complejidad a un personaje de ese estilo.
Si por algo se caracteriza la cinta es por el excelente trazado de personajes,(aunque suene contradictorio), es como una road movie en el viejo oeste y por lo tanto todos terminan encontrándose en las situaciones mas peculiares. Sin quererlo Wales se forja una leyenda después de perder a su familia en medio de la guerra, nadie sabe de donde salió pero todos lo conocen. Igualmente en su camino se va topando con gente necesitada, a las que termina ayudando de una manera u otra. Sus personajes están bien definidos, están vivos (para mí la principal característica de la obra de Eastwood, es la facilidad con que es capaz de infundir vida a todos sus personajes): el joven compañero de armas, el indio amigo, la india agradecida y en definitiva todas y cada una de las diversas personalidades que van desfilando por la pantalla. Como la anciana que ayuda al protagonista al principio, un ejemplo de cómo en dos minutos un personaje puede apoderarse de la pantalla. Incluso el perro, que pasa desapercibido en una primera oportunidad, adquiere la naturaleza de un personaje más cuando la película se vuelve a ver. Todos y cada uno tienen su lugar en el mundo que nos muestra, su propia historia. Todos son presentados al espectador con respeto, con cariño, incluso los personajes que suelen llamarse 'villanos'.
Bajo la capa de su humor atrevido se encuentra una obra que nos relata con mucha veracidad la crudeza del western, la ley del más fuerte, en la que los indios a diferencia de los viejos clásicos son presentados como personas con valores sólidos y una moral de la que los blancos carecen, ya que respetan los pactos y viven en armonía con la naturaleza.
Todas las notas cómicas (como ese grandísimo Jefe Dan George) acentúan para mí lo trágico de la historia. Esa tragedia que es una corriente subterránea que va aflorando a lo largo del camino bajo los pies de Wales. La certidumbre de la incertidumbre. La fragilidad de la vida en un tiempo y unos lugares tan desolados. Si es que de verdad aquello fue así, con un rifle en cada casa y una cantina en cada pueblucho, y en cada cantina una escupidera, una prostituta y un piano de pared.
En fin, una película interesante, muy entretenida, fácil de degustar y que con cada nueva ocasión que se le observa se nos muestra más compleja, más llena de recursos. La primera gran obra de un cineasta que ocupará por méritos propios un lugar privilegiado en el olimpo de la historia del cine.

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