The Ox-Bow Incident (1943)


Director: William A. Wellman

Duración: 75 minutos

País: Estados Unidos

Reparto: Henry Fonda, Dana Andrews, Mary Beth Hughes, Anthony Quinn, William Eythe, Harry Morgan, Jane Darwell, Matt Briggs, Harry Davenport, Frank Conroy, Marc Lawrence, Paul Hurst, Victor Kilian, Chris-Pin Martin, Willard Robertson, entre otros.

" El asesinato de un ranchero rompe la aparente tranquilidad de un pueblo del oeste americano. Ausente el comisario, los hombres del pueblo deciden formar una partida para encontrar a los culpables."


Estoy completamente seguro de que ni James Cameron, ni Peter Jackson, ni Steven Spielberg han visto esta película. Si lo hubiesen hecho, se habrían percatado de que no se necesitan más de dos horas de metraje para contar una historia de las buenas. Con una hora y fracción es suficiente, sin contar con que el único efecto especial que aparece en ella es un movimiento de cámara con dos disparos fuera de campo.
Con obras como esta suele asaltarme un sentimiento contradictorio. Por un lado pienso que resulta inconcebible que una cinta como esta no haya tenido mayor repercusión pública y que por lo tanto, sería del todo necesario emprender una campaña para darla a conocer en mayor medida. Sin embargo, por otra parte desde una perspectiva puramente egoísta debo reconocer que me satisface que no sea demasiado conocida. Y es así porque constituye un placer indescriptible descubrir joyas así cuando puede parece que el bagaje cinéfilo está lo suficientemente consolidado como para dejarse sorprender con facilidad. Pero no, afortunadamente la sensibilidad de un buen cinéfilo nunca se endurece más de la cuenta y de vez en cuando películas como la de Wellman se encargan de demostrarnoslo.
Así pues, permitanme que recomiende esta gran cinta a quien no la haya visto. Porque Wellman nos describe la sucesión de los acontecimientos a partir de las súbitas reacciones de una turba de pintorescos personajes entre los que destaca, como no, la enérgica personalidad de Gil Carter, interpretado magistralmente por Henry Fonda.
La historia es realista, cortante y desgarradora. La atmósfera es sombría y claustrofóbica. El guión es sobrio, conciso y estilizado. La acción es intensa y el ritmo narrativo es vivaz. El desarrollo de los acontecimientos es denso y oscuro. La iluminación es sombría, casi espectral. Los árboles muestran formas retorcidas y tortuosas. El terreno es árido y áspero.
Como se suele decir, estudio sociológico del comportamiento humano y un claro ejemplo de que las películas, muchas veces, pueden servir para algo más que para entretener.

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