Fanny och Alexander (1982)


Director: Ingmar Bergman
Duración: 188 minutos
País: Suecia/Francia/Alemania Occidental
Reparto: Pernilla Allwin, Bertil Guve, Börje Ahlstedt, Allan Edwall, Ewa Fröling, Gunn Wallgren, Jarl Kulle, Jan Malmsjö, Christina Schollin, Kerstin Tidelius, Emelie Werkö, Marianne Aminoff, Sonya Hedenbratt, Svea Holst, Kristina Adolphson, entre otros.
" Historia de una gran familia en una pequeña ciudad sueca a comienzos del siglo pasado. Los personajes principales son dos niños, Fanny y Alexander, su madre y su abuela paterna. Obra maestra de Bergman que obtuvo unas críticas excepcionales."
Para muchos espectadores Ingmar Bergman no es nada sencillo. La mayoría de ellos hemos crecido alimentándonos del lenguaje del cine americano, de los mensajes frenéticos, de ritmos trepidantes, de lo inmediato que desde hace decenios nos cuenta y nos muestra la televisión.
La llegada de otras narrativas, de otras perspectivas, provoca el desconcierto, crea receptores desubicados que se cuestionan aquello que reciben. Al director sueco antes mencionado, desde sus primeros trabajos, se le puso ese estigma, el de ser un directo opaco, con una obra llena de simbolismos de difícil acceso, impenetrables, inaccesibles.
Y en ese contexto, después de haber filmado títulos supuestamente complejos, es cuando el cine internacional recibe la nueva visita del maestro sueco, esta vez empeñado en contarnos su punto de vista sobre lo suyo, lo que tuvo más cerca, sobre su país y sus obsesiones.
Con esta cinta nos llegó la respuesta, un fresco testimonio de la sociedad sueca de principios del siglo pasado, de tiempos de cambio, que el director refleja con trazo fino, sin prisas y con minuciosidad, deteniéndose en el detalle formal y moral.
Sin embargo, el problema para mí, es que Bergman aquí no juega a confundirnos como lo hace en Persona, sino que nos confunde simplemente, que es distinto como si el mismo estuviera tan confundido que no pudiera ni poder explicarlo. Lo segundo es que el ritmo de la película no es lento, sino que está forzadamente sosegado; y lo tercero es que el tema principal o las diversas cuestiones que trata nunca llega a desarrollarse completamente. No es una película accesible con un relato tangible, ya que no alcanza a ser una historia con temas sobrenaturales con imágenes oníricas, símbolos etéreos o metáforas a las que nos suele tener acostumbrados. Ni tampoco un relato sobre la familia desplegado en su convivencia navideña. Es un poco una cosa y la otra, y al final ninguna de las dos.
No se puede negar que hay partes de la obra que funcionan muy bien, pero funcionan por sí mismas y no en relación a la película como un todo unitario. Por ello, resulta bastante irregular. Otro detalle negativo de este proyecto son las más de 3 horas horas que dura, ya que justamente a la mitad de la misma se plantea el argumento principal, por lo que considero que tal vez esa mitad mencionada sale sobrando y este filme pudo ser presentado en un tiempo mucho más corto.
No obstante recomiendo esta película, porque estoy consciente de que cada espectador la disfrutará de manera diferente, ya que Bergman se encargará de que tu imaginación proponga el sentido o mensaje de su obra.

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