La stanza del figlio (2001)




Director: Nanni Moretti


Duración: 99 minutos


País: Italia/Francia


Reparto: Nanni Moretti, Laura Morante, Jasmine Trinca, Giuseppe Sanfelice, Sofia Vigliar, Renato Scarpa, Roberto Nobile, Paolo De Vita, Roberto De Francesco, Claudio Santamaria, Antonio Petrocelli, Lorenzo Alessandri, Alessandro Infusini, Silvia Bonucci, Marcello Bernacchini, entre otros.


" Una familia unida vive en una ciudad pequeña al norte de Italia. El padre de nombre Giovanni es psicoanalista. En su consulta, situada al lado de su departamento, sus pacientes le confían su neurosis, que contrastan con la calma de su propia existencia. Un domingo por la mañana, un paciente llama a Giovanni por una urgencia. No puede salir a correr con su hijo, tal y como le había propuesto; Andrea sale a bucear con sus amigos, pero no volverá."


Película dura de principio a fin que recoge una de las experiencias vitales más dolorosa, cruel, devastadora y temible de cualquier persona como puede ser la inesperada pérdida de un hijo. A esa experiencia, Nanni Moretti nos acerca de un modo que causa mayor impacto, ya que lo hace desde un punto de vista desprovisto de sensiblería o momentos cursis y en el que nos podemos reconocer sin el más mínimo esfuerzo.

No hay situaciones melodramáticas, no hay momentos de lágrima fácil, sólo hay vida cotidiana y ordinaria, que se ve cortada y trastocada en cuestión de un instante y que deja a los sobrevivientes de la tragedia en un mundo lleno de vacío, sin norte, sin algo de lo cual agarrarse, sin certezas, arrojados a la dura realidad de la ausencia no deseada y mucho menos no esperada.

Además Moretti nos cuenta la historia de un personaje de éxito económico, al menos parcialmente, de vida acomodada y de ritmo tranquilo. Todo va de manera perfecta para alguien de su carácter, relajado y seguro. Y de repente su tranquilidad se acaba, sufre una pérdida irreparable, y se ve abocado a una crisis familiar, pero sobre todo a una crisis laboral. Ya no puede continuar con su labor de psicoanalista y no sabe como decir que no, ya que es su sustento. Eso me produjo una reflexión sobre la honorabilidad de los terapeutas, quedando claro lo que ya todos sabemos, que dejando de lado si ayudan más o menos, sus ingresos son su principal interés.

Esta cinta se podría resumir con dos palabras: dramática y realista, y cuenta con ese ambiente de tradiciones muy italiano a la medida de ese país, cálido y familiar, muy cercano a lo que vivimos en Latinoamérica. Por eso la siento tan afín a lo que he podemos vivir por este lado del mundo, porque convierte en arte un drama familiar sin necesidad de hacer espectáculo de la muerte, sin caer en el morbo. Simplemente es un trozo de humanidad, de cercana familiaridad, del vacío que queda tras la muerte y de la búsqueda, de la mínima esperanza en asimilar el hecho y reencontrar el rumbo.

Comienza con una llamada telefónica, premonitoria de algo peor y acaba con un viaje. Tal vez ese periplo sea uno hacia una nueva vida, o tal vez tan cotidiano como esa vida misma que describe, pero siempre maravilloso y acompañado de la música de Nicola Piovani y de la estupenda By this river de Brian Eno, aún más.

Grandísima pequeña película.

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