Harry Potter And The Prisoner Of Azkaban (2004)


Director: Alfonso Cuarón


Duración: 141 minutos


País: Reino Unido/Estados Unidos


Reparto: Daniel Radcliffe, Richard Griffiths, Pam Ferris, Fiona Shaw, Harry Melling, Adrian Rawlins, Geraldine Somerville, Lee Ingleby, Lenny Henry, Jimmy Gardner, Gary Oldman, Jim Tavaré, Robert Hardy, Abby Ford, Rupert Grint, Emma Watson, Alan Rickman, entre otros.


" Cuando Harry Potter y sus amigos vuelven a Hogwarts para cursa su tercer año de estudios, se ven involucrados en un misterio, ya que de la prisión para magos llamada Azkaban se ha fugado Sirius Black, un peligroso mago que fue cómplice de Lord Voldemort y que ahora intentará vengarse de Harry Potter. El joven aprendiz de mago contribuyó en gran medida a la condena de Sirius, por lo que hay razones para temer por su vida."


Ni soy aficionado al mundo de Harry Potter y su Hogwarts, ni jamás me han interesado los personajes de la célebre escritora J. K. Rowling y es que no tengo necesidad de mentir. Si me he acercado a la saga del joven mago, ha sido básicamente por cierta curiosidad y afinidad a esos diminutos mundos repletos de magia y fantasía; pero sobre todo por el hecho de tener a un tipo como Cuarón tras las cámaras, puesto que más de uno nos perdimos entre los minutos de este proyecto suyo (como en muchos otros suyos), sin habernos acercado antes al universo Potteriano.

Tras ver la cinta sin casi parpadear, debo manifestar que la experiencia ha sido más que grata, ya que no sólo es fabulosa la ambientación, sino la combinación fenomenal entre imagen real y efectos especiales que dan lugar a ese sitio imaginario donde se llevan a cabo la mayoria de peripecias de Harry Potter. Y es que Cuarón sabe como emplear cada elemento en el momento oportuno, incluso conoce como manejar a los personajes secundarios haciéndolos aparecer y desaparecer con elegencia de la historia, sin que esas ausencias se resientan en algún punto de la narración.

La película es fascinante en el aspecto visual, coherente en todo momento en el "qué" y el "cómo" de lo que se pretende narrar, con estilo propio. Es lógico que ese giro en el estilo hacia lo sombrío se lo debemos agradecer a Cuarón. El mexicano lo consiguió, tal vez porque se atrevió a afrontarlo, al exprimir todo el jugo de la historia que Rowling iba dejando en sus novelas.

Nos encontramos con una trama simple, en la que la complejidad queda para el mundo interior de sus personajes. Cabe apuntar que los mayores defectos de esta entrega, aparecen en el guión conformado por diálogos que son como de manual para explicar la historia y los actores principales que no estuvieron a la altura. Aunque tal vez Emma Watson sea la única que pudiera salvarse.

Si bien la historia es la tradicional lucha entre el bien y el mal, lo interesante en este caso es no dar por sentado donde reside cada parte. Por mucho que la historia del mago este delimitada a un mundo mágico, los impulsos que posee Harry de odio y deseos de venganza, son muy humanos.

Una clara muestra de que se puede y se debe hacer una película llena de fantasía dirigida a un público infantil al que debería tratar como seres inteligentes, apelando a su imaginación, en lugar de mostrárselo todo, permitiendo que aparezcan elementos para la reflexión en vez de cuestiones establecidas y presentando una propuesta con estilo propio.

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