Tenkû no shiro Rapyuta (1986)


Director: Hayao Miyazaki

Duración: 124 minutos

País: Japón


Reparto (Voces): Mayumi Tanaka, Keiko Yokozawa, Kotoe Hatsui, Minori Terada, Fujio Tokita, Ichiró Nagai, Hiroshi Ito, Machiko Washio, entre otros


" Pazu, un joven muchacho, se hace amigo de Sheeta, le ayuda a escapar de sus seguidores y juntos se disponen a resolver el misterio del castillo flotante de Laputa. Cuando Sheeta y Pazu inician su viaje hacia Laputa, ponen en marcha una cadena de acontecimientos irreversibles. En este misterioso lugar encontrarán un tesoro mucho más grande que el poder de gobernar el mundo."


La prolífica imaginación de Miyazaki y su fructífera asociación con los Estudios Ghibli ha dado lugar a lo largo de un par de décadas a un número nada despreciable de largometrajes de animación que se pueden contar entre las grandes joyas de este género.

En medio de la gran competencia que siempre ha tenido enfrente de los estudios occidentales, la animación japonesa lleva un buen tiempo consolidándose como una de las imaginativas y creativas de toda la historia, sin desmerecer lo que han conseguido las otras compañías, pero marcando un sello propio con respecto a las demás.

Miyazaki deja de modo inconfundible su marca personal en cada una de sus proyectos infundiéndoles una considerable cantidad de elementos comunes y recurrentes, porque realmente crea historias tan bellas y únicas pese a que en todas se aprecian dichos elementos reiterativos.

En esta ocasión, Miyazaki se centró en uno de sus temas más abordados, la guerra por el poder, ese que es letal porque corrompe y destruye la paz y la armonía. Con este estilo tan característico de los Estudios Ghibli que recurre invariablemente a la animación tradicional, la que regala imágenes repletas hasta el cansancio de detalles que representan la naturaleza en todo su esplendor, combinada con una recreación de ciudades fantásticas de extraña y etérea arquitectura o de lugares industriales y humildes, de lugares de ensueño que parecen diseñados por la mano de un verdadero artista.

Para destacar de esta cinta es que esta plagada de empresas peligrosas, probablemente de su filmografía sea la que posea en mayor grado ese componente. Y es que aunque mantiene el ritmo lento y poético hay mucho dinamismo en la obra, cosa que realmente se agradece. Hay de todo respecto a lo que debería ser el cine de aventuras: persecuciones en variedad de situaciones, carreras, peleas, tiroteos y alguna que otra sorpresa. Eso si, nunca cae en un ritmo tedioso, ya que nunca alarga demasiado ninguna de las situaciones antes mencionadas, de modo que no se pierde el interés.

Larga vida a Hayao Miyazaki

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