Crimes and Misdemeanors (1989)




Director: Woody Allen

Duración: 104 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Bill Bernstein, Martin Landau, Claire Bloom, Stephanie Roth Haberle, Gregg Edelman, George J. Manos, Anjelica Huston, Woody Allen, Jenny Nichols, Joanna Gleason, Alan Alda, Sam Waterston, Zina Jasper, Dolores Sutton, Joel Fogel, entre otros.


" Judah y Clifford son dos hombres enfrentados a sendos dilemas morales de diferente gravedad. Cuando Judah, un reputado oftalmólogo, pretende poner fin a su relación extraconyugal, su amante lo amenaza con arruinar su vida contándoselo todo a su esposa; según su hermano Jack la única solución es asesinarla. Por su parte, Clifford es un director de documentales que se ve obligado a rodar una película sobre su cuñado, al que desprecia."


Honda reflexión sobre la moralidad en la que Woody Allen brinda una visión pesimista sobre la naturaleza humana. En esta película se muestra como nuestros ideales, nuestra moralidad e incluso nuestros valores religiosos se pueden tambalear ante los golpes e injusticias de la vida.
Allen adoptó un tono más serio y trascendental que el que solía emplear, y se sumergió en la obra cumbre de Dostoievsky, "Crimen y castigo", para rendirle un sentido homenaje con esta tragicomedia que, sin abandonar el aire jocoso tan propio de su cine de aquellas épocas, se adentra en zonas de profunda reflexión moral, ética, religiosa y existencial. El producto resultante es espléndido, empapado del genio del cineasta, quien además es un consumado cómico y realizador de guiones humorísticos, también sabe, cuando se lo propone, tomar una actitud más reflexiva. Y cada vez que lo hace, llega a estremecer.
Si estamos conscientes de que somos personas repletas de dudas sobre la existencia de Dios, sobre la presencia de algo más que el universo indiferente que evoluciona ignorando nuestras congojas, sobre la moral y sobre la justicia humana y divina, pues aquí Woody nos las pone todas frente a nuestra cara. 
El secreto está en el procedimiento. Se plantea un problema, se analizan las diferentes posturas que existen frente a él, y se articula una hipotesis, siempre desde la capacidad analitica y autocritica, desde la honestidad y el compromiso con la verdad, aunque esta sea desagradable. Si uno es capaz de sintetizar cuestiones complejas mediante explicaciones sencillas y lo adereza con abundante humor, pasa lo ocurre aquí: nace una obra maestra que resume todo el universo creativo e ideológico del director neoyorquino. En pocas palabras, si no te gusta esta obra, es que no te gusta su cine.
Allen no hace trampas y por eso otorga la palabra a los dos extremos, digamos, del espectro moral, a las cosmovisiones o ideologías que se pueden tener al respecto. Por un lado tenemos a la postura de la izquierda, que es nihilista, mercantilista y atea, representada en un inicio por la tía incomoda, pero también por Lester, el profesor Levy y Judah Rosenthal, pese a las dudas de este último. Su mensaje es que, al no haber un ente superior a nosotros no puede existir ni moral, ni justicia (ni aquí, ni en otro mundo), ni nada positivo. El mundo sería cruel, falto de valores y despiadado. Por supuesto, nada tiene sentido y lo único que se puede pedir a la vida es el disfrute, el placer, al precio que sea, claro está, siempre que no te atrapen.
Por otro lado estaría la visión de la derecha representada por Ben, el padre de Judah, otros familiares suyos y hasta el propio Cliff, que es teísta, espiritual e idealista. Según esta visión, gracias a la presencia de Dios puede existir la moral, la justicia (en este o en el otro mundo) y los valores (el amor, la misericordia, la bondad, etc.) Entonces, la vida tendria un sentido, nada daria igual, pues nuestros actos no son intrascendentes sino que es preciso que se ajustan a esa estructura moral con significado real que expresa Ben.
Hechas las presentaciones podría parecer que Woody Allen, llevado por el pesimismo, se inclina por la primera opción. Entonces la religion no seria más que patrañas, la conciencia, un fruto de la enseñanza de los padres y la idea de la justicia providencial, un deseo de final de película de Hollywood. O sea, todo un engaño para hacer del mundo un lugar más habitable.
Pero bueno, si intentamos descifrar su mensaje, posiblemente nos perderemos. Allen parece más bien lanzar al aire hipótesis, ideas y dudas sin saber su respuesta, pero siempre en la duda y en el deseo de encontrar sentido a la vida y al propio ser humano.
No puedo más que recomendarla y alzarla hacia los altares de una obra arquetípica y constante en su filmografía, así es su obra y su encanto. 
Me quedo con dos frases brillantes de la cinta: "Somos la suma de las elecciones que tomamos en la vida" y "Somos sólo nosotros, con nuestra capacidad para amar, quienes damos sentido al universo indiferente."

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