Drive [2011]




Director: Nicolas Winding Refn

Duración: 100 minutos

País: Estados Unidos

Elenco: Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks, Oscar Isaac, Christina Hendricks, Ron Perlman, Kaden Leos, Jeff Wolfe, James Biberi, Russ Tamblyn, Joe Bucaro III, Tiara Parker, Tim Trella, Jim Hart, entre otros.

" Durante el día, 'Driver' trabaja en un taller y es conductor especialista de cine, pero algunas noches de forma esporádica, trabaja como chófer para delincuentes. Shannon, su jefe que conoce bien su talento al volante, le busca productores de cine o criminales que necesiten al mejor conductor para sus fugas, llevándose la correspondiente comisión. Pero el mundo de Driver cambia el día en que conoce a Irene, una vecina que tiene un hijo pequeño y a su marido en la cárcel."

Se cuenta que la rana aceptó ayudar al escorpión a cruzar el río con la seguridad de que si el escorpión la atacaba, ambos se hundirían irremediablemente. La pobre rana no contaba con que el escorpión no puede luchar contra su propia naturaleza.
Al igual que en la fábula, el protagonista sin nombre de esta película no puede luchar contra su propia naturaleza violenta, carga con ella como si de una maldición se tratara, combinando una insospechada capacidad para la agresividad y un retraimiento propio de quién se sabe condenado por ella.
Tras un comienzo prometedor, con una fotografía sobresaliente, una magnifica estética y una música que te devuelve de inmediato a un Miami de los 80 (tal vez muy cercano al sitio en donde estaba ubicado aquel antro que frecuentaba Tony Montana en Scarface), es cuando uno empieza a darse cuenta de que está ante una obra colmada de referencias cinematográficas.
Probablemente por encima de cualquier referencia, sin duda tiene un guiño indiscutible a Cobra, por la caracterización del protagonista. Su vestimenta, los guantes para conducir, el palillo en la boca, los lentes de sol, el silencio, la soledad, la chamarra (cambio de cobra por escorpión dorado), la expresión melancólica y sombría en el rostro, sólo perturbada por arrebatos de violencia, que claramente no son de pasión. El caso es que, salvando claramente las distancias entre actores y películas, algo recuerda a Stallone y a su mítico (aunque denostado por muchos) personaje.
A partir de ahí, ya me encuentro condicionado por un personaje (no la actuación), emblemático, y que superarlo me parece complicado.
Y se confirma la impresión, cuando me hallo frente a un protagonista vacío, sin un pasado y sin ningún futuro, sin nada que decir y que solo puede aportar algo de acción y violencia. La inexpresividad que debe haberle pedido el director a Gosling, es por momentos exasperante, con unos primeros planos eternos, que en ocasiones resultan presuntuosos y agobiantes. 
Sin embargo, el primer y más grave problema al que me he enfrentado de nuevo (es la segunda ocasión que la observo) con esta cinta, es que no puedo empatizar con el personaje
Los actores no pasan de correctos. Empezando por el mentado Ryan Gosling que parece no saber de qué se trata su personaje, no transmite sentimiento alguno, es un muñeco sin expresión alguna, a lo que no ayuda el nulo dibujo del protagonista que no tiene nombre, como Clint Eastwood en la trilogía de Leone.
El avance de la cinta es bastante lineal, sin ningún sobresalto, todo es tan previsible como frío y esa debe ser su gran debilidad: la gelidez que emite, genera una distancia insalvable con la pantalla, las emociones que brotan de ella son escasas. No es un thriller con secuencias espectaculares, ni con una trama repleta de sorpresas, ni con efectos especiales que te deslumbren. No, es una película independiente, desarrollada casi artesanalmente y que tiene otros méritos para resultar entretenida y llevadera, merecedora de conseguir una valoración aceptable según el criterio del autor que escribe este comentario.
De esta manera surge una película sombría, con una enrarecida atmósfera que combina sutilmente momentos de paz y fraternidad con otros de extrema violencia. Esa debe ser una de sus cualidades, el hábil contraste que logra el director al combinar en la trama una historia de amor con otros pasajes donde aparecen mafiosos de sangre fría y extremadamente perversos. 
No esperar un thriller convencional, de esos sumamente inverosímiles y exagerados con las típicas características del cine romántico, comercial y pirotécnico. Estamos ante una cinta que si bien tiene sus momentos rebosantes de adrenalina, se presenta más como una obra lenta en su ritmo narrativo, bastante creíble en sus circunstancias, relatada a través de planos largos, en donde a veces ocurre muy poco.  Destila cierta poesía, esta queda amordazada por una dirección fría y tan estilizada que me priva de verme arrastrado de comprenderlos o incluso identificarme con ellos y sus anhelos. Los deja convertidos en marionetas de una función, pero no siento ni padezco nada con ellos. Los veo desfilar sin más.
En fin, es sorpresiva, inesperada y diferente. No creo que llegue a recordarse al paso de los años, pero tal vez si haya marcado un estilo distinto para hacer cine. Si lo que te gusta son las películas de acción "moderna", esta no es tu película.

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