Sånger från andra våningen (2000)



Director: Roy Andersson

Duración: 98 minutos

País: Suecia/Noruega/Dinamarca

Reparto: Lars Nordh, Stefan Larsson, Bengt C.W. Carlsson, Torbjörn Fahlström, Sten Andersson, Roland Núñez, Lucio Vucina, Per Jörnelius, Peter Roth, Klas-Gösta Olsson, Nils-Åke Eriksson, Hanna Eriksson, Tommy Johansson, Sture Olsson, Fredrik Sjögren, etc.

" Mientras se producen una serie de hechos que parecen anunciar un caos próximo, un hombre comienza, gradualmente, a ser consciente de lo absurdo del mundo y de lo dificil que resulta comportarse y vivir como un ser humano."

Película extraña y complicada de ver que se quedará grabada en la memoria de aquel que se atreva a verla entera (y esto último lo señalo con la mejor de las intenciones). No estamos ante una película pensada para divertir, ni siquiera para llegar a entretener durante su corta duración, más bien busca la reflexión y el despertar algo distinto en el espectador.
La cantidad de mensajes que podemos encontrar en la obra de Andersson es tan grande como la cantidad de interpretaciones que se le pueden dar a una misma escena. La cinta es en realidad una especie de álbum fotográfico surrealista que invita a la libre interpretación en cada una de sus fotos. Las cámaras estáticas que muestras escenarios enormes y profundos sin cambio alguno de secuencia actúan como retratos para un álbum que bien podría servir de radiografía humana en muchos momentos.
Hay imágenes que se quedarán grabadas seguramente en más de un espectador, gracias al excelente trabajo de fotografía. Además el director consigue algo muy peculiar e inusual mostrando siempre en un segundo plano (muchas veces casi imperceptible) algo más interesante casi siempre que lo que se muestra en un primer plano. Pareciera como si el director buscara un mensaje, incluso también en esta singular clase de filmar, dando a entender que no siempre lo que se ve a simple vista es lo importante, y que quizá lo que subyace es tan o más importante. Es por eso que ese esfuerzo que tiene que realizar el espectador para no perdérselo, me pareció un recurso excelente y sumamente creativo por ser muy pocas veces visto. 
Todo tiene sentido, una segunda lectura, en las imágenes y los acontecimientos, en apariencia arbitrarios, que componen la cinta: la ciudad entera está colapsada por un embotellamiento de horas y horas de duración y esto pone de manifiesto el desorden de la sociedad occidental y el túnel oscuro y corrompido que es la vida; desechan una pila de crucifijos que no se venden como expresión no de lo religioso, sino de lo espiritual que se ha ido apartando en favor de una sociedad ciega y material; en la estación, decenas de personas avanzan a un ritmo marcadamente lento porque llevan un exceso de equipaje, pieza que refleja la desmesurada importancia de lo material en nuestra cultura, donde las cosas gozan de la preferencia sobre las personas. Cada segmento, cada secuencia, se comunica con expresividad y suma singularidad de uno o varios aspectos de la vida. 
En ese sentido (y esto creo que tiene un gran peso), logra acercar como espectador a la percibida como lejana sociedad sueca y acaba de manera rotunda con visión de ser un país "perfecto en el cual todo funciona bien".
Algunas de las situaciones absurdas e increíbles de la cinta son por ejemplo aquel mago que en uno de sus actos, en el típico truco en el que se corta a la mitad a un voluntario del publico, fracasa y casi lo mata. O aquel taxista sensible que no tolera que sus pasajeros le cuenten sus dramas, o el empleado al que despiden sin previo aviso a pesar de haber trabajado durante 30 años, y que se arrastra por el piso agarrado de la pierna de su jefe. Estas son algunas de las tantas escenas que sorprenden y que logran alejar esas ideas que genera el cine "comercial", para demostrar que no todo es lo mismo en el séptimo arte. 
Sin embargo, caben tantas interpretaciones como gente pueda llegar a ver esta película, y eso que ni siquiera pertenecemos a la sociedad sueca. Estoy convencido de que la cinta está plagada de referencias a dicha sociedad a modo de crítica que fuera de sus fronteras no son tan sencillas de entender. Aun así, los mensajes evidentes como la pérdida de la identidad del ser humano quedan patentes. 
El hecho de ir hacia un sitio que no fue determinado por la masa, prueba ese sentimiento de pérdida de control, hombres ataviados que vagan por las calles en la misma dirección que se golpean unos a otros cual zombies, poetas que son tratados como locos y un sentimiento apocalíptico que dura toda la película. Una clara referencia al clásico hacia dónde carajo vamos y qué demonios estamos haciendo con nosotros mismos.
En definitiva, una cinta para nada fácil, incómoda de ver tanto por su ritmo nulo como por lo que propone, sin embargo estoy seguro que es necesaria para generar una adecuada forma de conducirse en la vida, pues emprende una tarea que pocas obra realizan, esto es: cuestionar la vida. O por lo menos la existencia que llevamos todos en este siglo. Eso, es tener una lucidez a prueba de todo. 
Es esta una película trágica y desoladora, pero que nos deja ese distanciamiento irónico, el humor muy negro del director como escapatoria, como tabla de salvación, como única manera que tiene el arte de observar con verdadera profundidad existencialista y no hundirse en este océano.

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