Kind Hearts and Coronets (1949)


Director: Robert Hamer
Duración: 106 minutos
País: Reino Unido
Reparto: Dennis Price, Valerie Hobson, Joan Greenwood, Alec Guinness, Audrey Fildes, Miles Malleson, Clive Morton, John Penrose, Cecil Ramage, Hugh Griffith, John Salew, Eric Messiter, Lyn Evans, Barbara Leake, Peggy Ann Clifford, entre otros.
" Un joven llamado Louis Mazzini inventa una manera de vengar la afrenta que se le hizo a él y a su madre por parte de la aristocrática familia D'Ascoyne. El plan: quitar de en medio a los herederos que están por delante suyo para convertirse en el Duque de la familia. Personas a eliminar: en total, ocho."
Una de las mejores comedias negras de la historia. Elegante sátira sobre la alta sociedad británica. Con el poco presupuesto con el que contaba supieron sacarle provecho para transportarnos a ese mundo de snobs, trepadores y demás personajes amorales de los que no se salva ni el propio protagonista.
No llega a ser una película de carcajadas sino más bien de alguna que otra sonrisa. El guión es tan simple como extraordinario, con ese final tan ambiguo y dado a múltiples interpretaciones. Porque ese mismo guión los caricaturiza, no sin elegancia, a los distantes estratos de una sociedad como la inglesa, que tanto tiende hacia el elitismo aristocrático. En el habrá un lugar para el pobre que, ya sea por venganza o arribismo, aprovecha la más mínima oportunidad y cualquier medio posible, moral o no, para internarse entre la nobleza; para la joven seductora materialista en busca de marido con futuro económico prometedor; para la mujer mogijata de fuertes convicciones morales que se engaña a sí misma apartando la mirada de las incómodas verdades con las que ha de enfrentarse y para el noble que no duda en proteger su reserva de caza de los hambrientos plebeyos mediante trampas y escopetas.
Los actores están en estado de gracia empezando por Dennis Price interpretando al indecente protagonista, un asesino que detesta las cacerías, siguiendo con la bella Joan Greenwood que se mete en la piel de Sibella y acabando con el gran Alec Guinness que interpreta a las ocho víctimas de un modo insuperable.
Si hay algún pero que ponerle a la película sería que no ha sabido soportar el paso del tiempo y ha envejecido bastante.
En resumen, una joyita que invita a acercarse a uno de los periodos más fértiles que ha dado el cine inglés, de visión obligada para todo cinéfilo.

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