Les diaboliques (1955)


Director: Henri-Georges Clouzot
Duración: 114 minutos
País: Francia
Reparto: Simone Signoret, Véra Clouzot, Paul Meurisse, Charles Vanel, Jean Brochard, Pierre Larquey, Michel Serrault, Thérèse Dorny, Noël Roquevert, Yves-Marie Maurin, Georges Poujouly, Georges Chamarat, Jacques Varennes, Robert Dalban, Jean Lefebvre, entre otros.
" En un colegio, el Sr. Michel Delassalle, director del instituto, convive con su esposa y su amante, la profesora Horner. Pero las dos mujeres, cansadas de sufrir la constante tiranía y malos tratos del hombre que comparten, deciden que esa situación no puede continuar."
No sé si alguien espera cuando entra en una sala de cine o pone algun disco en su dvd casero para disfrutar de una película encontrar un guión donde no se le tome por idiota o donde sus oidos no sufran debido a esas subidas repentinas e increíbles de sonido. Yo sí.
Se dice que en el cine, literatura, pintura, música y todo lo que se refiere al arte, todo está inventado. Yo no sé si esta temeraria aseveración es cierta, pero probablemente si no lo es, tal vez poco quede por inventar ciertamente. Quizás por ello, a la hora de filmar una cinta de suspenso o terror, los guionistas intentan retorcer lo humanamente posible, e incluso imposible, un guión que en muchas casos acaba siendo un total disparate. Todo por sorprender a un público que suponen que ya ha "visto" de todo. Por ese motivo, los clásicos parecen insuperables.
Según mi punto de vista aún queda mucho por donde profundizar, navegar y sorprender. Sin embargo todas las lagunas que provocó que la situación no se percibiera de este modo, sólo desencadenó que se dieran a la tarea de llenar todos los huecos con efectos especiales y de todo tipo que a mí me resultan muy fastidiosos.
Es por ello que esta obra resulta afortunada por haber sido rodada en 1955, ya que había mucho juego y formas de sorprender al espectador. Pero, Clouzot demostró mucho oficio a la hora de crearla, pues prácticamente se nota que desde el inicio hasta el final quien tenga la fortuna de observarla, no pierde el interés ni la tensión. Porque sabe jugar al haber inventado una atmósfera perfecta para este filme de naturaleza suspicaz y de constantes secretos. Y para muestra la escena de máxima angustia de este proyecto, la escena de la tina, donde jamás se apoya de la música para generar estrés y no obstante consigue atemorizar al que está del otro lado de la pantalla.
Otro aspecto que le brinda una gran fortaleza es que cada actor se armoniza a la perfección con la historia, dotándola de una veracidad prodigiosa. Además posee unos giros que se mantienen sobre una línea tan delgada que podría llamarse credibilidad, sin dejarla en ningun momento, sin llegar al punto donde todo se convierte en una acumulación de incongruencias a las que estamos tan acostumbrados hoy en día en muchas producciones de este género.
Así que, disfrútela, ingrese a su tramposo argumento (en el buen sentido de la palabra) y sólo le recomiendo que no cuente el desenlace de lo que haya visto para que otra persona la disfrute tanto como usted.

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