The Night of the Hunter (1955)


Director: Charles Laughton
Duración: 92 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Robert Mitchum, Shelley Winters, Lillian Gish, James Gleason, Evelyn Varden, Peter Graves, Don Beddoe, Billy Chapin, Sally Jane Bruce, Gloria Castillo, entre otros.
" Tras realizar un atraco en el que han muerto dos personas, Ben Harper regresa a su casa y esconde el botín confiando el secreto a sus hijos. La policía lo detiene, pero antes de ser ajusticiado, comparte la celda con Harry Powell y en sueños habla del dinero. Tras su liberación, Powell acude al pueblo de Harper obsesionado por hacerse con el botín, enamora a su viuda y consigue casarse con ella."
Película curiosa, original y atrevida que plantea una idiosincrasia o personalidad perfectamente posible, la de un predicador evangélico, a la vez asesino de mujeres, ladrón y amante fervoroso del dinero. Todo hecho con gran temperamento creativo, muy bien filmado, mejor conducido y desarrollado, sabiendo conseguir una continua impresión de pavor e interés por cada tramo de la historia.
No hace falta tensión, sospecha, miedo, persecución y algún que otro susto de esos que alteran el estado anímico.
Es cierto que tiene fallos, incluso es demasiado solemne y categórica en los diálogos, los personajes extremos, pero todo, absolutamente todo, incluso el plano más tonto que uno se pueda imaginar, funciona a la perfección en esta realización. Aunque podría condensarse como una fábula en la que todo lo que existe en ella es exagerado, tanto la bondad de algunos como la maldad de otros.
No sé si el producto final era la intención inicial de Laughton, en cualquier caso la historia del cine y muchos amantes del séptimo arte le estaremos eternamente agradecidos. Porque merece un aplauso por el espléndido uso de la voces que cantan de algunos de los personajes y el manejo de la luz que cambia de trazo con una maestría admirable, tanto que en algunos momentos es la propia iluminación la que acerca al espectador a las tinieblas, a la inquietud, a la angustia.
Las dos palabras que dirigen de forma significativa los dedos de Harry Powell son un resumen bastante exacto de lo que representa esta obra. El bien y el mal enfrentados entre sí en lo que es un cuento surrealista y a la vez devastador, en el que la religión se mezcla de una manera un tanto turbia y extraña.
Sería conveniente que quien no haya visto esta excelente creación de Laughton al hacerlo fuera consciente de que se trata de un cuento negro en el que se presentan diversos sucesos que no se cimentan sobre lo que podriamos nombrar una lógica natural, sino que se deja llevar por la devoción y el sentimiento que despierta esta lucha entre el amor y el odio.
Una maravillosa película que parece ser poco reconocida.

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