Fa yeung nin wa (2000)


Director: Wong Kar Wai
Duración: 98 minutos
País: Hong Kong/Francia
Reparto: Maggie Cheung, Tony Leung Chiu Wai, Ping Lam Siu, Tung Cho 'Joe' Cheung, Rebecca Pan, Kelly Lai Chen, Man-Lei Chan, Tsi-Ang Chin, Roy Cheung, Paulyn Sun, entre otros.
" Hong Kong, 1962. Chow, empleado de un diario local, se muda con su mujer a un edificio habitado principalmente por gente de Shanghai. Allí conoce a Su Li-zhen, una joven que acaba de instalarse en el mismo edificio con su esposo. Como tanto el marido de ella como la mujer de Chow están casi siempre fuera de casa pasan cada vez más tiempo juntos y se hacen muy amigos."
Es una película de una gran calidad visual que resulta deslumbrante por momentos, pero que no me dejó la sensación de que estaba presenciando una historia especial. Falta algo, desde el inicio crea una tensión y una expectativa que no termina resolviendo de ninguna manera.
El trabajo del director me brinda la sensación de querer crear en el espectador una tensión emotiva y de carácter erótico que creo que no llega a solucionar del todo, aunque por momentos si llega a apreciarse.
En algún punto pareciera que la labor de Kar Wai Wong se centrara hacia el aspecto de la forma mermando por tanto la riqueza del contenido. Ya que de tanto fijarse en los apartados técnicos de la cinta y su estética, deja de lado el argumento, como si quedara en segundo plano para centrarse en crear esa atmósfera tan cargada de deseos carnales hacia el otro. Se crea un ambiente de sensualidad que en ningún caso acaba de explotarse. Al final da la sensación de que no ha pasado nada destacable, de que todo ha sido un 'Quizás', de que todo podría haber pasado, pero no pasó. Y es que el guión tiene muy poco de romántico.
Debo reconocer que me gusta mucho el género, pero hay muchas películas que tratan esta clase de temática y son mucho mejores que la que en esta ocasión me ocupa.
Las actuaciones están muy bien, no obstante la manera de contar la historia. Los saltos en el tiempo y las partes en las que se explican lo que requiere que asi sea crean un toque de confusión y permiten que se vislumbre una mala distribución del tiempo. Aunque siendo honesto, si este proyecto hubiese contado con un metraje más extenso del que ya posee, seguramente se hubiera convertido en un completo lastre para mí.
Otro aspecto que no me agradó de la obra, aunque con esto tal vez yo fuese nombrado un quisquilloso es la excesiva repetición de la canción principal, que si bien es bastante hermosa por la simple presencia de los violines hinchados de nostalgia, en algún momento dejó de producir el mismo efecto que había producido en mi al inicio de la película. Al final, la banda sonora por muy buena que sea termina cansando y no solo eso, sino que hace pensar en la poca capacidad del director a la hora de elegir material musical, puesto que no se puede hacer una banda sonora para un proyecto tan ambicioso como éste, con tres o cuatro canciones.
Un ejercicio cinematográfico que está sobrevalorado, es justo mirarlo solo para conocer un poco de la perspectiva que tienen en otras partes del planeta sobre el amor o para quitarse las dudas de quienes siendo partidarios de este director pretenden llamarla una obra maestra. Yo lo dudo, lo que si puedo asegurar que no es lo más insoportable que he visto en mi vida. Ese premio lo tiene Camil y sus patrañas.

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