The Bourne Supremacy (2004)




Director: Paul Greengrass




Duración: 108 minutos




País: Estados Unidos/Alemania




Reparto: Matt Damon, Franka Potente, Brian Cox, Julia Stiles, Karl Urban, Gabriel Mann, Joan Allen, Marton Csokas, Tom Gallop, John Bedford Lloyd, Ethan Sandler, Michelle Monaghan, Karel Roden, Tomas Arana, Oksana Akinshina, entre otros.



" Jason Bourne piensa que ha dejado atrás su pasado dos años antes. Durante ese tiempo, atormentado por ciertas pesadillas y por un pasado que no consigue recordar, Bourne y Marie se trasladan de una ciudad a otra, viviendo de una manera anónima y clandestina. Cuando un agente aparece por la tranquila villa en la que se alojan, la pareja huye precipitadamente, cuando su pasado asoma por la puerta, es la única opción que les queda."



Parecía imposible que tras la primera película se pudiera hacer otra que mantuviera el nivel tan alto y por mucho se aspiraba a que una nueva cinta de Bourne fuera decente sin romper con las buenas ideas vistas en la primera entrega. La historia de Bourne es un claro ejemplo de que no todas las secuelas son malas y consigue mantener el citado nivel a pesar de no contar con el factor sorpresa de la primera parte.


Se repite a grandes rasgos la misma fórmula, la misma estructura que en la primera entrega, con un Jason Bourne obsesionado con saber acerca de su pasado y resolver los enigmas de su mente. Si bien el personaje principal tiene más desarrollo, se nos introduce en su mundo. Es así que durante los primeros minutos del metraje el espectador puede enfrentarse a un argumento confuso, luego todo se va desenmarañando de modo fantástico consiguiendo que quien la esté apreciando se enganche al hilo de la película y no lo suelte hasta el final de la misma.

Esa es una de sus fortalezas, el contar con un guión más cuidado, con personajes secundarios más trabajados y un ritmo trepidante que se mantiene durante toda la cinta, desde el peculiar inicio hasta el sorpresivo final. Considero que un punto decisivo para el éxito de esta trilogía es el hecho de que Bourne es un hombre que sufre y padece, lo que lo convierte en un personaje muy auténtico. Es decir, cuando se va a la cama, sueña y se aflige por aquellas personas a las que ha matado. Es un ser humano con culpa.

Toda la historia está basada en la huida, en escapar de un pasado desconocido que lo incrimina de manera injusta. En esta secuela Bourne sigue sin recordar su pasado como agente de la CIA, cuestión que aprovecharan sus enemigos en todo momento.

El argumento, no obstante de que tiene la dura tarea de competir con su antecesora, es bastante solvente y genera interés, con muy buenos detalles y giros inesperados de los personajes, además de un final que pone las bases para una tercera parte de forma apropiada.

Damon vuelve a deleitar con una interpretación destacada, lo que no suele hacer con frecuencia y es que cuando se mete en la piel de Bourne lo hace muy bien.

En definitiva el mito de Bourne es la consagración de una saga que revive el género de acción desde una perspectiva muy particular y efectiva.

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