Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull (2008)





Director: Steven Spielberg


Duración: 122 minutos


País: Estados Unidos


Reparto: Harrison Ford, Cate Blanchett, Karen Allen, Shia LaBeouf, Ray Winstone, John Hurt, Jim Broadbent, Igor Jijikine, Dimitri Diatchenko, Ilia Volok, Emmanuel Todorov, Pasha D. Lychnikoff, Andrew Divoff, Venya Manzyuk, Alan Dale, entre otros



" La última aventura de Indiana Jones empieza en el desierto del suroeste de Estados Unidos en 1957, en plena Guerra Fría. Indy y su amigo Mac acaban de escapar de unos agentes soviéticos en un aeropuerto. El decano de la Universidad le confiesa a su amigo el profesor Jones que está a punto de ser despedido. En estas circunstancias, Indiana conoce a un joven rebelde llamado Mutt que le propone un trato: si le ayuda a resolver un problema personal, el a cambio, podría llevarlo a hacer uno de los descubrimientos más espectaculares de la historia, la Calavera de Cristal de Akator, que se encuentra en un lugar remoto del Perú."


Diecinueve años pasaron, (lo cual no es poco) desde que Spielberg y Harrison Ford abandonaran al personaje aventurero por excelencia.

Despúes de infinidad de rumores que se propagaban a lo largo de todos esos años sobre un supuesto regreso, estos se confirmarían casi en el último suspiro de credibilidad que le podía quedar a Ford para afrontar de nuevo el papel que tanto éxito le reportó en su larga carrera. Para todo esto han pasado muchas cosas desde entonces, como el cambio en el aspecto de las películas, hasta el inevitable paso del tiempo que pasó factura a la gran estrella.

Spielberg, un director que será muchas cosas (desde luego no es tonto), estaba muy consciente del ineludible transcurrir del tiempo y en lugar de utilizar un monólogo alrededor de la figura de Ford, recurrió a una imagen amable, veterana, con mucho humor y rescatando la nostalgia de tiempos pasados para adaptarla a un nuevo entorno que brindara sentido y la dosis de credibilidad necesaria para hacernos partícipes de este regreso.

Spielberg se lanzó a resucitar una trilogía que todo el mundo daba por terminaba tras la última entrega. Porque Indiana Jones es mucho más que el nombre de un arqueólogo, remueve memorias del pasado para la mayoría del público, es una leyenda del cine de aventuras, y problablemente sea un verdadero mito de la pantalla; un sombrero y un látigo con los que hemos crecido, reído y saltado de emoción a cualquier edad.

Por ello, en el elenco era necesario contar también con sangre nueva para transformar las aventuras, así que se incluyó a un inédito miembro familiar, de tal manera que si en la última entrega habíamos tenido la oportunidad de conocer al padre, en esta aventura conoceremos al hijo. Ojalá que no sea candidato a perpetuar esta saga. Decir algo así son palabras mayores, pero en esto del cine nunca se sabe.

El hecho de plantear una inesperada cuarta entrega suponía desde el principio dos verdades: unas inmensas ganas de obtener más dinero con la taquilla en todo el mundo y una enorme paciencia para recibir ilimitadas críticas. Jugar con el pasado de millones niños, ahora adultos, es demasiado peligroso.

Lo único que hay que recordar es que esto es cine para disfrutar, para sonreír, para olvidarse del mundo que la vida adulta nos enseñó. Hay un tipo de cine cuyo principal objetivo es tratar de hacernos pensar, este no es el caso, es cine de aventuras, es Indiana Jones, sinónimo de esparcimiento, deleite, entretenimiento y diversión, y no hay que buscar más.

No es ni será la mejor obra de la historia, pero volver a reír con sus disparatadas historietas no tiene precio. Es una más que notable, casi sobresaliente revisión del mito años después de que este se perdiera, a galope de caballo en la lejanía del horizonte.

Lo peor de la cinta son todos los datos históricos que usan, la mayoría de ellos erroneos. Es realmente lamentablemente que por ejemplo la simple lectura de unos libros de símbolos les hubiera enseñado que el quechua es una lengua de origen sudamericano, no mexicano y que por lo tanto nadie hubiera podido aprenderlo en un algún ejército de Pancho Villa, o que la Piedra del Sol Azteca no está en Perú. Ya que, por mucho que pueda sorprender a un estadounidense, los aztecas fueron una civilización que se desarrolló en México y no en Sudamérica. Y así se podría seguir hasta el tedio.

En definitiva, estamos ante una mezcla de ingredientes nuevos y añejos que deja un buen sabor de boca. Un argumento no del todo redondo, que se pierde un poco en recovecos muchas veces vistos, es lo que probablemente separe esta película de sus predecesoras, pero el paquete completo logra que al menos merezca la pena que nos subamos al auto con Indiana. Punto final.

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