Akira (1988)


Director: Katsuhiro Otomo
Duración: 124 minutos
País: Japón
Reparto (voces): Mitsuo Iwata, Nozomu Sasaki, Mami Koyama, Tessho Genda, Hiroshi Ohtake, Koichi Kitamura, Michihiro Ikemizu, Yuriko Fuchizaki, Masaaki Okura, Taro Arakawa, Takeshi Kusao, Kazumi Tanaka, Masayuki Kato, Yosuke Akimoto, Masato Hirano, entre otros.
" Año 2019. Neo-Tokyo es una ciudad construida sobre las ruinas de la antigua capital japonesa destruida tras la Tercera Guerra Mundial. En secreto, un equipo de científicos ha reanudado por orden del ejército un experimento para encontrar a individuos que puedan controlar el arma definitiva, una fuerza denominada la energía absoluta. Pero los habitantes tienen otras cosas de las que preocuparse. Uno de ellos es Kaneda, un joven pandillero líder de una banda de motociclistas. Durante una pelea, su mejor amigo Tetsuo, sufre un extraño accidente y termina ingresado en unas instalaciones militares. Allí los científicos descubrirán que es el poseedor de la energía absoluta.
Akira es una verdadera película de culto. Lo sé, por la gran capacidad que ha tenido para influenciar a otras obras. De hecho, podría decirse que la autoridad que posee en el género de la animación la pone a la altura de otras joyas del séptimo arte como Citizen Kane o Pulp Fiction. Su impacto, en realidad es muy difícil de juzgar, dado que empezó hace muchos años, debido a que no alcanzó inicialmente un gran éxito fuera de Japón. La forma como obtuvo ese reconocimiento fue gradual, pero sobre todo extraña, ya que se benefició del "boca a boca" y de la afluencia del VHS que era muy barato al final de los ochentas.
Es una cinta que desarrolla una historia que se centra en las experimentaciones clandestinas con humanos, que en este caso se realizan para darle solución a la violencia que es el problema más grave por el que está atravesando ese nuevo Japón. Porque en esa nueva nación lo único que existe es el caos, que surge de los enfrentamientos entre bandas antagónicas que buscan la revolución como alternativa de cambio. Todo en un contexto anárquico y desolador, propio de un periodo traumático debido principalmente a las devastaciones que dejan las guerras.
Cuesta mucho escribir sobre esta película. Es un proyecto que supongo que genera en la mayoría de la gente sentimientos muy dispares. Por un lado me parece una gran creación cinematográfica, porque no puedo dejar de alabar su calidad artística. Puede gustarte o desesperarte, pero tendríamos que estar de acuerdo en que esa ciudad destrozada, esos personajes y ese ambiente que emana cyberpunk es increíble. No puedo dejar de recordar a Blade Runner, sobre todo al inicio, cuando se muestra la ciudad de noche, donde se aprecia una sociedad que ha degenerado tanto que nadie ayuda a nadie y la violencia es lo que mueve todo. La convivencia se halla al borde del colapso por el terrorismo, la codicia de los dirigentes, científicos irresponsables, activistas contra el gobierno y otros grupos disidentes.
La animación es brutal, se nota una gran libertad a la hora de contemplar ciertas escenas, tanto por el surrealismo de las mismas como las grandes libertades que se toman en los dibujos.
Pero claro, en una película, no todo es lo visual. Es importante cuidar el guión y aquí, hay que decir abiertamente que tiene sus deficiencias. Y creo que se debe principalmente a que no deja de ser la adaptación de un manga (palabra japonesa que se usa para designar a las historietas en general), una de inmensas proporciones, que en dos horas era casi imposible resumirla toda. Dadas las circunstancias se resumen varias explicaciones, además de que muchos personajes no se definen por completo, quedando un poco superficiales.
Sin embargo, la cinta tiene un trasfondo. Es posible ver una denuncia social, parte de crítica al poder, algunas cuestiones muy aparentes sobre los fanatismos religiosos, aspectos sobre la amistad y una discusión abierta sobre si el fin justifica los medios o es al reves.
En mi caso he disfrutado con la animación y la historia. Esta película es tan estimulante e intrigante que destroza a la metrópolis, a la ciencia y a la política, toda una experiencia psicológica aunque pocos crean en su estilo.

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