Jodaeiye Nader az Simin (2011)




Director: Asghar Farhadi

Duración: 123 minutos

País: Irán

Reparto: Peyman Moadi, Leila Hatami, Sareh Bayat, Shahab Hosseini, Sarina Farhadi, Merila Zare'i, Ali-Asghar Shahbazi, Babak Karimi, Kimia Hosseini, Shirin Yazdanbakhsh, Sahabanu Zolghadr, entre otros.

" Nader y Simin son un matrimonio iraní con una hija adolescente. Tras varios años casados, Simin quiere abandonar Irán en busca de una vida mejor. Sin embargo, Nader desea quedarse pues su padre tiene Alzheimer, y quiere cuidarlo. Ella le pide el divorcio, pero al no conseguirlo, se muda a vivir con sus padres. Nader contrata a una mujer que le ayude a cuidar a su padre. Un día al llegar a casa, encuentra al anciano atado a la cama; a partir de ese momento, su vida dará un giro de 360 grados."

Hay un terreno, el de las motivaciones ocultas, el de los secretos más profundos, el de los prejuicios más arraigados, el de la descripción del alma humana que la televisión nunca podrá llegar a conquistar. En la actualidad, el séptimo arte lo consigue en muy pocas ocasiones, ya que impera el cine social de postal en el que el tono de las obras está centrado en discernir entre los seres "buenos" de otros que son los "malos". Por eso, una película como esta fue capaz de romper algunos esquemas y volver a poner las cosas en su sitio. Es una historia de un humanismo desmesurado, de una precisión apabullante, dotada de una amargura indescriptible. Posee entre líneas una crítica social demoledora para quienes deseen urgar en las profundidades de una historia que pareciera ser una simple anécdota y que en realidad es una descripción muy cruda sobre la sociedad y cultura iraní.
Lo primero que destaca de la creación de Farhadi, pese a su título, es que no se trata sobre la separación de una pareja, si bien ese elemento de la historia es el detonante de los acontecimientos y se encuentra presente durante toda la cinta.
Se nos muestra con mirada lúcida una pequeña historia de gente común y corriente, que habita actualmente en la capital de aquel lejano país. Me encontré con una ciudad que, pese a vivir en una sociedad teocrática, no es muy distinta que cualquier ciudad de este país en el que vivo, y las personas son básicamente iguales a las que podemos encontrar en nuestro vecindario. Este relato podría muy bien ocurrir en una ciudad mexicana, sus cambios serían insignificantes.
Obviamente, la religión está presente, en cualquier acto que se realiza y se puede apreciar fácilmente. Desde la vestimenta, ya que por ejemplo, durante toda la película no podemos observar el cabello de ninguna mujer. También está presente en aspectos como la educación, la justicia o la moral de las personas (de algunas más que otras), lo que deja al descubierto lo escasamente libre que es la gente para actuar en una sociedad sometida, cuando cada acto ha de estar supeditado a lo que pensará de él, un ser fantástico. 
Y claro, aunque tiene sus ventajas, la mentira está muy mal vista, pese a ello todos o casi todos, mienten.
El ritmo y la dirección son excelentes, una historia sin mayor importancia se vuelve intrigante, incluso yo llegué hasta el punto de padecerla. El comienzo es pausado, los tiempos del ejercicio se mueven con cadencia y nos presentan a los protagonistas, luego nos enseña los antecedentes del relato y ya estamos adentro de la película; nos explica el por qué de esa separación y espera que comprendamos las motivaciones de los personajes.
Cabe destacar ese tono de documental con el que cuenta y que la convierte en algo más cercano y más real, así es más sencillo situarse con total naturalidad en la vida cotidiana de esas personas.
Las interpretaciones de todo el elenco son magníficas, en todo momento tuve la sensación de estar frente a personajes genuinos y en ello supongo está la influencia del director, que siendo lo más objetivo posible se dedica a exponer sus virtudes y sus defectos, lo que provocó que los encontrara muy cercanos.
Pese a ello tiene sus flaquezas. La duración es excesiva a mi gusto, lo que genera que una y otra vez la narración caiga en el mismo punto, lo que en cierto momento me resultó cansado. Cortar alguna secuencia redundante, harían de esta creación cinematográfica, un producto superior.
Me quedo con el desenlace, en el que se plantea una interrogante que se espera que el espectador responda. Pocas películas mantienen a su público pendiente de los créditos, que aunque en este caso son muy breves, nadie se moverá al estar esperando una respuesta.
Una realización de Farhadi muy recomendable, casi imprescindible para los amantes de las historias realistas.

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