
Director: Ron Howard
Duración: 122 minutos
Pais: Estados Unidos/Reino Unido/Francia
Reparto: Frank Langella, Michael Sheen, Sam Rockwell, Kevin Bacon, Matthew Macfadyen, Oliver Platt, Rebecca Hall, Toby Jones, Andy Milder, Kate Jennings Grant, Gabriel Jarret, Jim Meskimen, Patty McCormack, Geoffrey Blake, Clint Howard, entre otros.
" Adaptación de la obra teatral de Peter Morgan sobre la serie de entrevistas del periodista David Frost al presidente Nixon. En los tres años siguientes a verse obligado a dejar la Casa Blanca, Richard Nixon permaneció en silencio. Sin embargo, en el verano de 1977, el astuto y frío ex presidente aceptó conceder una única entrevista y contestar a preguntas acerca de su mando y del escándalo Watergate que acabó son su presidencia. Nixon sorprendió a todos al escoger a David Frost como confesor televisivo, seguro de que podría con el alegre presentador británico y se ganaría los corazones y las mentes de los estadounidenses. El equipo de Frost no estaba seguro de que el periodista fuera capaz de llevar a Nixon adonde quería. Pero en cuanto empezaron a rodar, la batalla comenzó. "
Entiendo a la mayoría de la gente cuando dice que esta película es bastante "oscarizable". La cosa no es adaptar una obra de teatro, ni hacer un drama político, ni tampoco tomar a Langella y dejar que entregue una de las mejores interpretaciones del año, porque aunque no es del 2009 justamente tendrá sus mejores valoraciones en esta época.
Con este mismo material, estoy seguro que Fernando Sariñana, por ejemplo, no podría hacer algo ni parecido.
No defiendo a Ron Howard porque lo poco que he visto suyo es bastante mediocre, pero cuando hay que reconocerle un mérito a un director, se hace y punto. Y esta película es, como poco, digna de aplausos, no sólo por su contenido sino por sus formas.
Para empezar porque dura dos horas y se pasan volando. A mi la política estadounidense no me interesa y aún así, me pareció más que amena y entretenida.
Su fantástico montaje hace que el ritmo de la cinta nunca se haga pesado y la intensidad que va adquiriendo a medida el filme es abrumadora, llegando en la última media hora a convertirse en una montaña rusa que se queda siempre arriba y, ni siquiera con ese final discutible para algunos, consigue bajar el nivel. Esto se debe principalmente al duelo interpretativo que se crea entre Langella, que está descomunal interpretando a Nixon, y Michael Sheen en el papel del periodista David Frost.
Los secundarios nada menos que Rebecca Hall, Kevin Bacon o Sam Rockwell. Vaya, casi nada.
Es una película "oscarizable", sí. Pero también entretenida, amena, emocionante, y no sólo está bien interpretada sino que a nivel de dirección es más que decente.
De lo mejorcito del año, sin duda una película que estará más que presente en la 81° entrega de los premios de la academia.
Y no por adaptar una obra de teatro, ni por no ser arriesgada, sino porque aunque les pese a algunos, realmente lo merece.
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