Låt den rätte komma in (2008)


Director: Tomas Alfredson

Duración: 115 minutos

País: Suecia

Reparto: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl, Karin Bergquist, Peter Carlberg, Ika Nord, Mikael Rahm, Karl-Robert Lindgren, Anders T. Peedu, Pale Olofsson, Cayetano Ruiz, Patrik Rydmark, Johan Sömnes, Mikael Erhardsson, entre otros.

" Oskar, un niño tímido de 12 años, aterrorizado por unos compañeros que le molestan en la escuela, se hace amigo de Eli, una misteriosa vecina, cuya llegada coincide con una serie de misteriosas muertes. A pesar de que el joven piensa que ella es un vampiro, intenta que su amistad esté por encima de su miedo."

Empecé a ver con cierto escepticismo esta película por dos razones. La primera era que tenía poca o nula información acerca de ella y la segunda que la temática de vampiros me tiene harto,
creyendo en parte que a lo mejor me encontraba con algo como "Crepúsculo" o algún intento de modernizar el género sin más pretensión que entretener.
Puede que en parte mi apreciación final de la cinta se deba a las pocas expectativas que tenía pero no se puede dar por obvio la esencia de la misma, en la que por primera vez se trata al vampiro como lo se supone que es: un espectro imaginario de vida nocturna que se alimenta de sangre humana chupada a sus víctimas. Una "enfermedad" muy particular.
Cuenta con algunas supersticiones de más, pero al verla se descubre el lado tierno, el lado humano que tan de lado se ha dejado en el mundo de los vampiros, por llamarlos de alguna manera. Y es que quizá no son criaturas tan peculiares, sino simples seres humanos.
A través de los ojos de Oskar, un niño que cuenta con la edad de 12 años y Eli, una vampiresa de la misma edad (teóricamente), se descubre otra vez ese primer amor adolescente, esos primeros pasos hacia la madurez.
La recomendación del día es que no busquen la lágrimita fácil, esto no es Hollywood, es Suecia, pero puedo asegurar que no los decepcionará. A menos que les aburra pensar o de plano son muy duros como para negar sus propias emociones.
En conclusión, esta no es una cinta de terror. Más bien, es de amistad, es amor rodeado de mucha nieve y salpicado de sangre.

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