The Wicker Man (1973)


Director: Robin Hardy
Duración: 88 minutos
País: Reino Unido
Reparto: Edward Woodward, Christopher Lee, Diane Cilento, Britt Ekland, Ingrid Pitt, Lindsay Kemp, Russell Waters, Aubrey Morris, Irene Sunters, Walter Carr, Ian Campbell, Leslie Blackater, Roy Boyd, Peter Brewis, Barbara Rafferty, entre otros.
" Una carta que hace sospechar que una joven desaparecida ha sido asesinada lleva al sargento Howie hasta Summerisle, una isla en la costa de Inglaterra. Allí el inspector se entera de que hay una especie de culto pagano, y conoce a Lord Summerisle, el lider religioso de la isla."
Una película inglesa de terror y suspenso con una aureola de culto en su país, pero bastante desconocida en el mundo. En el año 2006 se filmó un remake protagonizado por Nicholas Cage, que no sé si alguien habrá llegado a observar. Ni me interesa, sinceramente.
Considero que las carencias y excentricidades del filme desvían un poco el desarrollo, pero el fondo es tan rico que merece la pena tremendamente verla. Aunque algunos podrían catalogarla de musical, porque suenan muchas canciones mientras avanza la cinta.
Desde una perspectiva general, la película narra la historia de un policía católico que investiga la desaparición de una chica en un pueblo perdido de una isla inglesa. Las costumbres de la zona, mezcladas con una agobiante naturalidad, conseguirán horrorizar al policía, inmiscuyéndose en sus tradiciones y creencias en busca de la joven. Esa es la premisa al inicio: el sargento es el bueno de la historia, los pueblerinos unos bárbaros adoradores del sol.
Desde una óptica atea (menos el suceso final), me pareció más deplorable la actuación del Sargento Howie que la de los habitantes del pueblo. El policía llega con sus creencias católicas por delante, metiéndose con la forma de vivir de los pueblerinos (Oh, Dios mío. Los niños no saben quien fue Jesus, nuestro señor. Madre mía, no hay sacerdotes, no se les entierra según las normas), llamándoles paganos, como si serlo fuese peor que ser católico. Como si fingir beber y comer la sangre de una persona, como si flagelarse en procesiones de semana santa, reprimirse sexualmente, comer o no comer dependiendo de la época y tener sexo solo para procrear, fuera más natural y positivo.
Observo la naturaleza del policía, su total intolerancia por las costumbres del pueblo, y no puedo obviar la naturaleza inflexible y fanática de la iglesia católica, llevando la palabra a donde no se venera su ídolo crucificado, dando por hecho que todas las demás religiones son sanguinarias.
La película completa, ofrece una visión desoladora y decadente del enfoque religioso de la vida, donde ni la establecida ni ninguna otra anterior pueden ofrecernos una salida. Otra curiosa sensación fue la de contemplar los ritos paganos, que durante siglos fueron normales en una sociedad moderna. Espero que así se logran ver la religión católica y sus creencias en unos cuantos siglos, tan ridiculos como los que en esta película se muestran.
En fin, una película muy interesante que debe ser rescatada tanto por su sugerente trama como por su innegable valor histórico, para preservarse como una de las cinta de misterio más originales y emblemáticas de la historia del cine, como prueba de ello está el epílogo, verdaderamente inquietante.

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