
Director: Billy Wilder
Duración: 120 minutos
País: Estados Unidos
Reparto: Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, George Raft, Pat O'Brien, Joe E. Brown, Nehemiah Persoff, Joan Shawlee, Billy Gray, George E. Stone, Dave Barry, Mike Mazurki, Harry Wilson, Beverly Wills, Barbara Drew, entre otros.
" Joe y Jerry son dos músicos del montón que se ven obligados a huir después de ser testigos de un ajuste de cuentas en tiempos de ley seca. Ya que no encuentran trabajo, deciden vestirse de mujeres para tocar en una orquesta. Joe pronto asumirá un doble rol, ya que finge ser un magnate impotente para conquistar a Sugar Kane, mientras que Jerry es perseguido por un millonario que quiere casarse con él creyéndose que es, en realidad, una mujer."
La película es una gloriosa comedia, que suma elementos de farsa, crimen, música y romance. Considerada por algunos como la mejor comedia cinematográfica de todos los tiempos, e incluso para muchos uno de los mejores films americanos del género de la comedia.
En todo caso se trata de una comedia inspirada, ocurrente, graciosa y divertidísima. Hace uso de parodias eficaces, farsas sin acritud, juego de falsas identidades, confusiones de género, disfraces, peripecias y situaciones desternillantes, desventuras, persecuciones alocadas, escenas ambiguas de un potente erotismo, atrevidos simbolismos sexuales disimulados para evitar problemas con la censura, lances de humor negro, malentendidos, paradojas, etc.
El guión contiene diálogos brillantes, personajes bien definidos, una narración ágil y fluida y una historia oportuna. Las interpretaciones de Lemmon y Curtis son excelentes y la de Marilyn es sensacional (combina justamente inocencia, malicia y fragilidad). Ésta es posiblemente la mejor interpretación de Marilyn.
La acción se desarrolla a un ritmo vertiginoso. Se incluyen referencias melómanas de la época y cinéfilas. Incorpora constantes de Wilder: coches a la carrera, persecuciones de coches, disfraces, puros, encendedores. Fue la primera colaboración de Lemmon con Wilder y la segunda de Wilder con el guionista Diamond.
Nada sobra, nada falta en esta película. Y aunque nadie es perfecto, una obra maestra como esta se libra de la maldición.
Hay sentencias que suelen ser exageradas; pero si queremos ser justos con esta película sólo podemos decir que es la mejor comedia de todos los tiempos.
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